El corazón de Ah' Canul - 41
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Fiestas decembrinas
Teresita Durán Vera
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La violencia se apoderó silenciosamente de la voluntad del hombre, la brutalidad se impone contra la inteligencia, el vandalismo de jóvenes enmascarados embiste el presente y los enajena de  conocimientos, normas, habilidades y actitudes adquiridas en el hogar y la escuela. El poder del conocimiento en lugar de iluminar, ciega, no los enmudece pero sí los conduce a la brutalidad. Dejaron libros para tomar armas, olvidaron el poder de la palabra para construir diálogos y debates, prefirieron atacar a gente ajena a sus intereses, optaron por imponer sus creencias ideológicas y anteponer su rechazo a la educación. ¿Qué tipo de persona educará a los niños de sus comunidades, a sus hijos, a los hijos de la nación? Un manto de agresiones cobija el odio, una ola vandálica irrumpe la tranquilidad, perturba el orden, la armonía y la tranquilidad. Se cosecha lo que se siembra.

Llegó la época de luces, regalos, buenos deseos y convivencia, ¡es diciembre! Lamentablemente, las circunstancias actuales no son las mejores, tampoco las deseadas; ante un panorama de violencia, impunidad e inseguridad que domina comunidades enteras,  habitantes de esos pueblos y ciudades, se acuestan con el temor de ser atacados y despiertan con la angustia de perder todo, incluso la vida.

Este diciembre será diferente. En aquellos estados mexicanos donde el fantasma de la delincuencia organizada ronda las 24 horas y el narcotráfico impone su ley, vulnera las acostumbradas fiestas decembrinas, lastimas la espiritualidad y desgaja los valores.  Posiblemente miles de niños no tendrán regalos, en cientos de hogares las luces no encenderán ni los arbolitos engalanarán; tal vez no habrán bocadillos, los amigos no se abrazarán y los familiares no llegarán, si este año la escenario navideño se vuelve diferente, algo que no debe morir es la esperanza y la fe. Tampoco enterrar las enseñanzas de los abuelos, ni dejar agonizar  las emociones y los sentimientos. El ser humano es una creación maravillosa.

La celebración de la Navidad y la bienvenida al nuevo año, esperaron pacientemente muchas lunas. Sea cual fuere la creencia religiosa, este mes, los hogares, oficinas, sitios públicos, iglesias, escuelas, comercios lucen una decoración singular: luces multicolores, guirnaldas, coronas de adviento,  pinos, esferas, nacimientos, faroles, piñatas, en fin, resplandecen adornos brillantes. La mayoría de lugares se prepararon para las festividades decembrinas. Sin duda, una época de emociones.

Cambiemos por unos instantes,  tantos  días de detonaciones, incendios, bloqueos, asaltos, desapariciones y homicidios, es tiempo de oración, buenos deseos y regalos: una sonrisa que borre las lágrimas de los niños, un abrazo para el anciano desvalido, cobijo para la mujer desamparada, un beso para el hijo indisciplinado, un saludo afectuoso al vecino alejado, una mirada tierna a la persona que te acompaña,  una petición a tu Dios…

Gratitud

Estimado lector, deseo sinceramente que la alegría germine en tu corazón, la salud te acompañe cada día, la paz reine con tus seres queridos,  la esperanza  te fortalezca y la fe sea su timón en este viaje por la vida.

 ¡Bienvenidos días de celebración y convivencia! Felicidades.