El corazón de Ah' Canul - 41
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Charla entre ángeles
Guadalupe Berzunza Fuentes
Portada -41
 

Arriba de un gran edificio, están dos seres alados, cómodamente sentados y observando el horizonte.

―¿Ves a aquel caballero? ―Le dice un Ángel  a otro.

―¿Ese que va por la calle?
―Claro, si te fijas bien. El cuerpo delgado, el paso cansado, la mirada triste, el hablar pausado. Ha vivido cosas que lo han marcado.

―¿Tú le reconoces?
―Poco sé de él, más puedo decirte que no ha comprendido, el dolor, el llanto del amor prohibido.

―¿Él acaso sufre?

―Porque así lo quiere, le dieron lecciones de lo que es la vida, en nuestro universo, más no lo asimila.

―¿Tú puedes contarme?, Si puedo ayudarle…

―Él ya ha tenido la ayuda esperada, mas no fue capaz de dejar su ego. A muy grandes rasgos contaré su historia:

Él tuvo una vida mejor que otros muchos, de niño querido, de joven alegre, ha tenido todo lo que un hombre anhela: Fortuna, mujeres, una gran familia, la fama también le ha sonreído. Mas, le llegó el tiempo de ajustar las cuentas aunque haya pasado los años setentas, mandaron a un ángel con figura humana, para enseñarle que a amar no se juega pues sales perdiendo. Ninguno sabía lo que pasaría, y llegó el momento de la despedida, el caballerito suplicaba en llanto:

―“No me dejes solo, si te vas me muero”.

Apenado, el Ángel trató de explicarle:

―“He venido a ti para que aprendieras que hay que amar a todas aunque mal te hicieran, tú las escogiste a entrar en tu vida ¿A cuántas mujeres fingiste cariño? ¿Sabías tu acaso si alguna sufría?

Perdóname hermano si te martirizo amarte no puedo con amor humano. Mi amor es del Padre sólo a Él pertenece, el amor existe y es lo más hermoso, sublime, perfecto, sin ningún apego, más la humanidad está confundida y le llama amor a lo que es deseo, lujuria, pasión. Perdón hermanito, no quise dañarte, ahora es más fácil ya lo que te queda despojarte de ese apego nefasto. No soy más que un Ángel en un cuerpo humano mi misión contigo ya ha terminado, me esperan más luchas con otros hermanos, misiones que manda la Gran Jerarquía. Hasta siempre hermano, te doy un consejo: Que todo el pasado te sirva de guía y tu misión procures cumplirla eficiente pues recuerda siempre que también tú eres un Ángel con vestido humano viviendo en la tierra”.

―Como ves, hermano Ángel, hasta aquí llega la historia. El final no me lo sé, sólo al Padre le concierne, historias que se repiten, pasando día tras día. ¿Cuándo comprenderán los hombres que el amor no es lo que sienten por alguien del sexo opuesto? Me estoy sintiendo cansado de cumplir tantas misiones, todas son tan parecidas donde los hombres no entienden.

―No te preocupes hermano si has fallado en tus misiones, para Padre todo es bueno, pues el amor nos motiva. ¡Vamos, anímate y sigue cumpliendo con el trabajo, antes que el tiempo nos llegue de volver a nuestro hogar.

Los ángeles se despiden intercambiando energía, van desplegando sus alas para iniciar el camino de encontrarse con los cuerpos que han decidido ocupar. Mas ellos están conscientes de su verdadera esencia, luchan a diario con el ego que los quiere dominar.