El corazón de Ah' Canul - 40
Inicio
Calkiní en tiempos de la Revolución (Parte I)
Felipe J. Castellanos Arcila
Portada -40
 

Al inicio del  movimiento armado encabezado por Francisco I. Madero, con la proclamación del Plan de San Luis Potosí, Manuel Castilla Brito, partidario de Madero y exiliado en los Estados Unidos de Norteamérica por sus ideas políticas, a la convocatoria del levantamiento armado en el país, en contra de Porfirio Díaz, viaja a Campeche  introduciéndose por Tabasco con un pequeño grupo de rebeldes, iniciando de esta manera en la entidad el movimiento armado.

Al triunfo de la Revolución, con el apoyo de José María Pino Suárez, Castilla Brito hace campaña como candidato al Gobierno del Estado de Campeche.

Toma protesta a este cargo el 15 de septiembre de 1911, ante la presencia de Francisco I. Madero y Pino Suárez, acompañados de la iniciadora del movimiento armado en Puebla, doña Carmen Serdán.

En 1913, en Yucatán apoyando el movimiento del General Bernardo Reyes, en contra de Madero, Fernando Mateo Estrada, se levanta en armas en el poblado de Opichén, Yucatán, por lo que Castilla Brito parte por el Camino Real hasta Halachó, donde derrota a Estrada, Calkiní presencia el paso de las tropas  hacia el combate.

En la capital de la República, al generarse el descontento de varios de los jefes revolucionarios por la forma de gobernar de Madero, éste nombra a Victoriano Huerta para combatirlos, quien traicionando a la confianza otorgada, apresa y luego asesina al Presidente Madero y al Vicepresidente Pino Suárez, sumiendo al país en un caos.

Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila, con otros jefes revolucionarios, se levantan en armas  en contra del usurpador Huerta.

En Campeche, Castilla Brito se mantiene a la expectativa, pero al recibir del gobierno Huertista la orden de poner a disposición del gobierno federal a las tropas irregulares que capitaneaba, y la deposición a la gubernatura, el día 10 de junio de 1913, inicia de nuevo su rebelión, convocando al 46 Batallón Rural y a las tropas irregulares, acantonadas en Hecelchakán y Calkiní.

A esta convocatoria asiste nuestro coterráneo D. Carlos A. Berzunza Ramón al frente de un poco más de 80 calkinienses, de la cabecera municipal y de los poblados de Nunkiní y Sahcabchén.

El gobierno Huertista nombra como Gobernador al Gral. Manuel Rivera, con las órdenes de combatir a los rebeldes, Castilla Brito parte con sus reducidas y mal armadas tropas hacia el sur del Estado, siendo alcanzado, el 6 de agosto, librándose el primer combate en la hacienda El Pital, al margen del rio Mamantel, en las cercanías a la Laguna de Términos, el calkiniense Berzunza tiene una destacada participación en la batalla.

Poco tiempo después se libra otro combate en el poblado de Saakacal, allí nuestro paisano arrebata, a fuerza de fuego, una ametralladora al enemigo.

Las tropas revolucionarias campechanas perseguidas se dirigen a los límites de Guatemala y Belice, Castilla Brito sale del territorio campechano y del país en busca de apoyo y armamento.

Sus tropas marchan rumbo a Xcanhá, librándose un nuevo enfrentamiento en el poblado de Chunchintok, municipio de Hopelchén, donde los revolucionarios son derrotados por las tropas federales.

En franca retirada y de paso por el poblado de Pich, Carlos Berzunza es ascendido al grado de Capitán.

En este lugar, al morir de manos de un subordinado, el Capitán Santiago Cortés, al Capitán Carlos Berzunza se le da el encargo de Comandante de la 2ª. Compañía de Batallón “Manuel Castilla Brito”.

La fuerzas revolucionarias, ya diezmadas, se desplazan por la selva campechana, el Gobernador Huertista, a fin de terminar con el conflicto armado, decreta una amnistía general, con lo que finalizan las operaciones militares. Manuel Castilla Brito se exilia en Colombia y Don Carlos retorna a Calkiní, incursionando poco tiempo después en la política local.

A nivel nacional, con el triunfo del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza es electo Presidente de la República, enviando a Campeche como Gobernador y Comandante Militar al Cnel. Joaquín Mucel Acereto.

Cuando surgen desavenencias entre Villa, Zapata y otros jefes revolucionarios del norte en contra del Presidente Carranza, en Yucatán, el Jefe de las Guardias Nacionales Abel Ortiz Argumedo, traicionando a sus jefes, con el apoyo de los ricos hacendados, ve la oportunidad de apoderarse del gobierno, alentando la intención de los yucatecos de separarse del resto de la República.

Joaquín Mucel recibe órdenes del todavía Presidente Carranza para batir a los sublevados.

En tanto Mucel se prepara para la campaña, llega a  Campeche, como nuevo Comandante Militar y Gobernador de Yucatán, el General Salvador Alvarado, que uniendo sus fuerzas a la de Mucel avanzan por el Camino Real hasta llegar a Hecelchakán, donde en la estación del ferrocarril establecen su Cuartel General.

Las tropas de Ortiz Argumedo que se encontraban acuartelas en Halachó continúan su avance por el Camino Real, pasando por Calkiní, donde permanecen unos días, haciendo del edificio del ex convento su cuartel provisional, hasta posesionarse en el poblado de Pocboc, previo a los combates entre las tropas beligerantes. En este lugar se le ocurre a Ortiz Argumedo una idea, basada en un hecho acontecido con anterioridad en un combate al norte de país, enviar una “Maquina Loca”, para acabar con la vida de los jefes militares contrarios, es decir una máquina de ferrocarril sin maquinista, acompañada con un furgón cargado de dinamita, para que al estrellarse con el convoy estacionado en Hecelchakán, acabara con el cuartel enemigo. A sabiendas de estas intenciones, Alvarado manda levantar un tramo de vía, por lo que el atentado no cumple su propósito.

Iniciada la campaña armada, hubo tres batallas famosas, la principal de ellas tuvo como escenario la hacienda de Blanca Flor, el 14 de marzo de 1915, la segunda de ellas aconteció en la población  de Pocboc, ambas en territorio campechano, en las que se dice se perdieron varios cientos de vidas, entre ambos bandos beligerantes.

Las tropas de Argumedo se batieron en retirada hacia Mérida, pasando de nuevo por Calkiní.

La última de las tres batallas se realizó en Halachó, en territorio de Yucatán, el día 15 de marzo de 1915, donde fueron derrotados los rebeldes, muchos de ellos fueron fusilados en la plaza principal de este poblado, entre ellos el famoso “Fusilado de Halachó”, personaje que sobrevivió,  aun cuando, además de recibir las descargas frente al paredón, se le aplicó el tiro de gracia, desfigurado del rostro, vivió mucho años para contarlo y sus anécdotas sirvieron de tema para muchos escritores y narradores yucatecos. Ortiz Argumedo huyó al exilio hacia La Habana, Cuba.