El
padre Cronos corrió el telón del Año
Nuevo y con ello surgen renovadas esperanzas.
Para
quienes las cosas pintaron bien, desean que así
continúen o que de ser posible, mejoren; quienes
consideran que las cosas no fueron como se esperaban,
surge la esperanza de que salgan mejor.
Ese
es el anhelo, en su mayoría del ser humano; decimos
en su mayoría, porque también hay quienes
piensan que la vida es un valle de lágrimas donde
se viene a sufrir, y mientras más desventuras
les toquen, creen estar en el sendero adecuado. Siempre
respetamos las decisiones de nuestros semejantes en
torno a sus vidas y a su forma de pensar.
A
quienes están dentro de lo que se considera “la
mayoría”, les deseamos de todo corazón
que las cosas mejoren y que sean plenas de felicidad
y de bendiciones; pero también es necesario tener
en cuenta las enseñanzas de la madre experiencia:
la expresión de los buenos deseos, por sí
sola, no es suficiente; son como la buena semilla que
es preciso hacerla germinar. Hay que acompañarlos
de nuestra labor personal, del trabajo sistemático
y constante y de una férrea voluntad para superar
los momentos difíciles que pudieran presentarse.
Tengamos en cuenta que el Gran Creador no nos envió
desprotegidos para esta aventura que llamamos vida;
nos distinguió dotándonos de inteigencia,
conciencia, razón y libre albedrío.
Hagamos
uso de esas facultades, y si las encauzamos con decisión
por el buen camino y dentro del debido respeto a nuestros
semejantes y al entorno natural, las cosas no tienen
porqué no resultar como esperamos. Encaremos
al Año Nuevo con una decidida fe en nuestras
potencialidades, en nuestra capacidad creadora, en nuestra
iniciativa; y así nuestra esperanza estará
plena de optimismo y muy ajena a la suerte azarosa,
que a veces, más que fortuna nos conduce a frustraciones.
Con
esa actitud positiva nos proponemos iniciar el año
2009, planeando y organizando actividades para beneficio
de la comunidad, y en esta empresa estamos seguros que
contaremos con el apoyo de buenos ciudadanos que comparten
nuestros propósitos y objetivos.
Llegó
el Año Nuevo y con nuevos bríos nos aprestamos
a recibirlo, porque vemos en él una nueva oportunidad
para ser mejores en todos los aspectos.
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