La mañana no despabila aún sus blancas lagañas de nocturnos sueños. Rezuma humedad y frescura a los viandantes y vehículos motorizados que atraviesan con lentitud tortuguina su denso sudario. Una mancha, apenas, que envuelve una parte de mi camino de tránsito diario, ensimismado como siempre en mis sueños vírgenes.
Unas lámparas retocadas de hiel alambicada en suspenso alumbran el camino, falto de mañaneros que buscan el diario sustento por la existencia. Mi alma en esos momentos comulga de alegría junto con mi ser por esa alborada de fiesta y música inéditas que nos regala la diosa Gea. Como este despertar del día no se disfruta a diario. Blanca neblina que te quiero blanca, así a veces se tiñe mi ser con los pinceles de la vida que ofrece lo que ya está programado. ¡Vive la vida, que solamente se da una vez! ¡Ama las mariposas o remolinos que agitan tu corazón, no reniegues de nada, y no hagas sufrir a los que te quieren como a nadie, déjate querer sin medida ni reticencias para tener derecho a amar como tú quieres! ¡Amar de mil colores es la acuarela de la vida, no lo olvides! |