El corazón de Ah' Canul - 37
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Dr. Nazario Víctor Montejo Godoy
Fred Berzunza Chacón
Portada - 37
 

Nació en la Ciudad de las Murallas el 28 de julio de 1878. Fueron sus padres el Profr. don Tiburcio Montejo y doña Ana Godoy Camelo.

Realizó sus estudios secundarios, preparatorios y profesionales en las aulas del Instituto Campechano. Ya graduado de Médico realiza su apostolado en las poblaciones de Tenabo, Hecelchakán, Dzitbalché y Calkiní.

Se casó con la señorita Soledad González Ortiz con la que procrea a una hija: Consuelo.

El 21 de septiembre de 1920 a las 3 de la tarde rinde la protesta como Presidente Interino de Calkiní renunciando al cargo el 6 de octubre del mismo año, haciéndose cargo a las 4 de la tarde de la Presidencia el señor don Eduardo Reyes Sánchez.

El doctor don Nazario Víctor Montejo Godoy, poeta serio y humorístico, naturalista y teatrista, médico y maestro, dejó a su paso por esta vida un recuerdo indeleble en la mente de los campechanos que se acogieron a su trato amable y humanitario.

Fue mi maestro en el Instituto Campechano en Botánica, Zoología y Anatomía. He aquí una muestra de su poesía naturalista.

 
EL FLAMBOYÁN Y EL TAMARINDO*
*Tomado del libro Fábulas Científicas Vegetales, 1958
 

(fragmento)

Ardiente estío,
quemante sol
follaje seco
sin el verdor
que alegra el alma
y el corazón.
En pleno prado
se ve el vigor
de dos lozanas
plantas en flor:

El Flamboyán,
flor del amor,
incendio, llamas...
todo esplendor.
El Tamarindo
todo vigor;
son sus foliolos
todo candor

donde se oculta
su humilde flor.
El Flamboyán
cual gran señor,
al Tamarindo
lanza su voz:
-¿No te da pena,
tú sin valor,
estar viviendo

a mi redor?
No vales nada...
en cambio, yo
causo al pasante
admiración...
Mis flores rojas
con su fulgor
despiertan ansias
y sed de amor-

-Vaya... vecina,
oye mi voz:
Soy Tamarindo
y mi valor
se sobrepone
a tu esplendor.

 

¿Qué beneficio
o qué favor
de ti recibe
tu admirador?
Tú te comportas
cual gente de hoy
que quieren ser
Gobernador
o Presidente
de una Nación.

En el empeño
de su labor
electoral,
como tú son.
Echan mil flores
con pretensión
y al pueblo ofrecen
su protección.
Mas, cuando llegan
al gran sillón
echan sus vainas
de feo color,
al pobre pueblo
trabajador.
Ya no echan flores,
sino a montón
vainas, ¡qué horror!
Así eres tú;
con gran ardor
echas tus flores
a profusión.
¿Para qué sirve
tu machetón?
Nadie utiliza
tu producción.
Me da vergüenza,
mi gran señor,
ser tu pariente,
pues somos dos
de una gran familia
de gran valor:
¡Leguminosas!