El martes 5 de febrero del presente año, falleció de manera repentina el Sr. Claudio Interián Casanova conocido con el mote de “Don Tinto”, quien se distinguió por su amor al trabajo, su responsabilidad, e instrucción, etc., además formó parte del grupo de trovadores que marcaron una época importante en la historia de la trova en esta ciudad.
Don Claudio nació el 19 de agosto de 1924 sus padres fueron Andrés Interián y Candelaria Casanova, sus hermanos fueron: Dora, Pilar, Adalberto, Claudio, César, Sergio Candelaria, (difuntos), Víctor y Jesús.
Estudió hasta el 3er. grado de educación primaria en la Escuela “Mateo Reyes”, pero no queriendo quedarse atrás estudió por correspondencia cursos de radiotécnico, guitarra, y otros. Fue un autodidacta, le gustaba leer revistas como Selecciones, cosa que inculcó a sus hijos, pero más que nada les inculcó el amor al trabajo, la honradez y la responsabilidad.
Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Amira Blanqueto Cabrera (+) con quien procreó 7 hijos: Candelaria, María Eugenia, Teresa, José, Amira, Angelita y Claudio.
Desempeñó muchos trabajos, como radiotécnico, fue el pionero en reparación de radios, planchas, abanicos, etc., ahí se le podía encontrar casi todo el día. Fue el primero en traer a la ciudad uno de los primeros televisores blanco y negro de la marca “Pakarbell” (fue el concesionario de esta marca).
Debido a la preparación que tenía, fue contratado en la plantilla de los trabajadores de la Primera Planta de energía eléctrica de este lugar. En un principio ocupó el cargo de velador, esta planta se comenzó a construir el 16 de octubre de 1954, y fue inaugurada el 14 de febrero de 1956 a cargo del Dr. Alberto Trueba Urbina Gobernador del Estado. (Como Subestación fue puesta en Operación el 6 de agosto de 1981).
Un día que falló uno de los generadores, el ingeniero responsable no buscaba qué hacer y don Claudio le dijo, -déjeme ver que hago-, pronto pudo detectar el desperfecto y a partir de ese momento le dieron el puesto de Operador de Máquinas.
Al paso de los años todo el personal de la planta de luz fue cambiado a trabajar a Chetumal, Q. Roo, y don Claudio decidió renunciar a este trabajo. En aquel entonces compró placas de taxis (fue fundador del Sindicato de Taxistas de este lugar) igualmente fue accionista de la desaparecida gasolinera.
Don Claudio nunca le tuvo miedo a quedarse sin trabajo, siempre sostuvo su taller de reparación de radios, grabadoras, televisores, y siempre se actualizó en ellos conforme se modernizaban los aparatos. Fue ventero por muchos años de “La bolita”. Una noche regresando con su motocicleta tuvo un accidente en la carretera, donde perdió un ojo, y más tarde le trajo como consecuencia una enfermedad que lo llevó a la tumba.
Como ya lo mencionamos, estudió guitarra por correspondencia, alternando con trovadores de su época como Betún Suárez, Cuco Pacho, Sergio Cuevas, Pepe (Bomba) Escalante, José (Pepe) Fernández, y otros, (todos ya desaparecidos), que se dedicaban a llevar serenatas por las noches, a quienes los solicitaban. Fue maestro de música en las escuelas de Dzitbalché y en la Casa de la Cultura de Calkiní. Tocó y formó grupos musicales en Quintana, Roo, alternando con trovadores y músicos de esos lugares.
Fue compositor de bonitas canciones una de ellas dedicada a “Isla Arena”. En sus últimos años siguió disfrutando de la lectura.
Pierde la vida en una clínica de la ciudad de Mérida, Yucatán, dejando un gran legado para su descendencia y la historia de este lugar.
Fuentes de Información: María Eugenia y Angelita Interián Blanqueto. |