El corazón de Ah' Canul - 33
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Se apaga una artista calkiniense
Ana Mélida Mijangos Pérez
Carlos A. Fernández Canul
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El pasado 29 de septiembre falleció en esta ciudad la respetable Doña Ana Mélida Mijangos Pérez una mujer artista que destacó en la música a la vez formó varios coros de voces, estudiantinas y otros, es justo reconocer el talento de esta persona, motivo por el cual sus hijos nos cuentan parte de su vida.

Doña Anita como cariñosamente se le conoció, nació en este lugar el 26 de julio de 1928, sus padres fueron Adolfo Mijangos Herrera y Manuela Pérez Barredo, sus hermanos fueron Aída, Silvio, Adolfo y Ana (la menor). Contrajo nupcias con Rubén Carvajal Caamal con quien procreó a Manuel, José Jacinto (+), José Alberto(+) y Ana Beatriz. Sus estudios de educación primaria los realizó en la Escuela primaria “Mateo Reyes”, desde pequeña su abuelo le enseñó a tocar la guitarra, instrumento que le sirvió para realizarse como guitarrista y cantante, que le abrió las puertas para destacar en este bello arte.

En sus años de juventud fue integrante de un conjunto musical que formó el Profr. Azael Pérez Rodríguez, el cual lo integraban varias señoritas como las hermanas Herrera Sosa, Sofía Mijangos y otras. Un día que se suspendió el carnaval en la ciudad, amenizaron un baile en la esquina de la casa de su abuelo (en la calle 20 x 17).

Mons. Gonzalo Balmes Noceda (+), reconociendo la calidad que le caracterizaba invitó a ella y a otras jóvenes para integrar un coro de voces que amenizara las misas de la parroquia; esto fue por el año de 1965. El primer coro de voces de música sacra, lo integraron las respetables señoras Rita Millán Sánchez, Fidencia y María Candelaria Carril Ek, Florinda F. y Zoila María Sosa Cabrera, Conchita Rivero, Celestina Cámara, Etelvina Avilés M. y los señores Armando Caamal Matos, Jorge Paredes C., Manuel Carvajal, Manuel Mas, Alejo Pérez y otros.

Anita, fue 2 veces embajadora de la Sociedad Cultural “Aurora”, igual lo fue 2 veces Embajadora en la Sociedad Cultural “Reyde”, donde destacó por su entusiasmo. Fue pionera del tradicional Baile de Quinceañeras (actualmente desaparecido) que se llevaba a cabo anualmente en la mencionada sociedad.

De igual manera organizó por 15 años, estudiantinas y comparsas de casados jóvenes, que participaban en los carnavales de la ciudad; entre las representaciones hechas destacan “los churumbeles”, “Jalisco”, “Campechanos”,” Los chavos del 8”, “Los macehuales”, éstos últimos, fueron ganadores del 1er. lugar en 1981.

Junto con otras damas fue pionera del Grupo católico de la “Renovación del Espíritu Santo” llegando a convertirse en pilares de este movimiento.

Integro “EL CORO DE DOÑA ANA” conformado por cerca de 15 personas, con voces bien acopladas, acompañadas con instrumentos tales como guitarras, mandolinas, panderos, contrabajo, etc., escucharlo era una gran regocijo para el espíritu y al ser uno de los mejores que ha habido en esta ciudad, lo contrataban en casi todas las misas especiales. Era muy solicitado para bodas, quinceañeras, en gran parte de la Península de Yucatán (Chetumal, Quintana Roo, Ticul, Mérida, Maxcanú, Tenabo, Ciudad del Carmen, Escárcega), una vez alternaron en la Catedral de Campeche con la “Romanza Campeche”. También participaron en una misa concelebrada con motivo de una “Convención Nacional de Grupos Católicos” realizada en este lugar. En su amplio repertorio interpretaban diferentes tipos de cantos de misas como: la panamericana, la estudiantina, la popular y otras. Este coro renovaba las voces, ya que por compromisos personales los integrantes se retiraban. Como todo principio tuvo su fin la vida de este magnífico coro de música sacra.

La última actuación fue en 2006 a invitación del Pbro. Cirilo Ruiz López (+) ex párroco de la parroquia local, quien le pidió a doña Anita que le tocaran la misa en ocasión de su onomástico, y después le entonaron las mañanitas en el refrigerio, ahí doña Ana cantó y bailó.

Doña Anita ha dejado una huella difícil de borrar en el firmamento artístico de la ciudad, se apagó una artista a carta cabal, era de carácter alegre, platicadora y de buen corazón, a raíz del fallecimiento de su esposo don Rubén, Doña Anita entrega su alma al Creador 7 días después de la partida de su pareja, su fallecimiento fue repentino, en verdad sus vidas fueron “una historia de amor verdadero”, comentan sus hijos y nietos.