El corazón de Ah-Canul 3

No. 3

Mala alimentación en medio de la abundancia

Alejo Jesús Zúñiga Bautista

 

Pese al creciente interés por la nutrición entre los estadounidenses, los miembros del segmento más vulnerable de nuestra población -los bebés- reciben dietas deficientes. La causa de esta deficiencia no es la negligencia ni la falla de recursos, sino la falta de información. Incluso los padres que más se preocupan por la salud de sus bebés pueden alimentarlos inadvertidamente con una dieta deficiente, por no saber que la estrategia nutricional adecuada para su propia salud en realidad es inadecuada para la salud de sus hijos menores que se encuentran en rápido crecimiento.

Nutrición óptima para adultos
Durante los últimos 150 años, la información nutricional ha mejorado enormemente la salud pública. Una de las contribuciones más admirables de la ciencia es la identificación en los alimentos de cantidades minúsculas de sustancias que son esenciales para la buena salud. Igualmente impresionante es la virtual eliminación de enfermedades que antes eran comunes, como el raquitismo; el bocio, gracias a un programa bien diseñado de enriquecimiento alimenticio.

Durante los últimos 15 años, el estudio de la nutrición y su aplicación a la salud pública ha cambiado drásticamente. Una vez eliminadas las enfermedades causadas por deficiencias nutricionales, el foco de atención se ha desplazado de las enfermedades caracterizadas por deficiencias a las enfermedades caracterizadas por excesos. El escorbuto, el beriberi y la pelagra han sido desplazados por el cáncer, las enfermedades cardíacas y la diabetes como principales problemas de salud.

La comunidad académica, las autoridades y la industria alimenticia han modificado sus objetivos para afrontar esta nueva perspectiva.

Nutrición óptima para bebés
La infancia es un periodo de extrema dependencia y vulnerabilidad; también es un periodo en que las necesidades nutricionales están en su punto máximo. El ritmo de crecimiento durante la infancia es más alto que en cualquier otra etapa de la vida, y el volumen de alimento que se puede consumir razonablemente cada día es limitado Debido a estas consideraciones, el objetivo primario de la alimentación infantil consiste en proporcionar suficientes calorías y nutrientes para fomentar el crecimiento y desarrollo óptimos.

Desafortunadamente, una dieta para adultos destinada a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas puede ser bastante deficiente en calorías y nutrientes para alcanzar el objetivo primario de la alimentación infantil. Por esta razón las organizaciones especializadas, incluyendo la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Americana de Cardiología no recomiendan una dieta restrictiva para lactantes y bebés menores de dos años.

Directrices dietéticas para adultos
En ellas se estimula el consumo moderado de grasa, grasa saturada, colesterol, azúcar, sodio y alcohol. Además se recomienda un mayor consumo de carbohidratos complejos y fibra, así como consumir alimentos variados y conservar un
peso corporal adecuado.

Directrices dietéticas para bebés
He aquí algunas directrices:
Establecer gradualmente una dieta variada; evitar una dieta excesiva o insuficiente; no imponer demasiadas restricciones al consumo de grasa y colesterol; no abusar de alimentos ricos en fibra; la sal y el azúcar son buenos pero con moderación; los bebes necesitan más hierro que los adultos.

Espero que esta información constituya entre la comunidad de especialistas una herramienta efectiva para dar a conocer las necesidades particulares de los bebés y para eliminar la innecesaria y desafortunada desnutrición en medio de la abundancia.