El corazón de Ah' Canul - 29
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Don Alberto Estrada Mijangos (1904-1968)
Pionero de la Lotería Campechana
Carlos A. Fernández Canul
Portada -29
 
 

Aproximadamente corría el año de 1945 cuando don Don Beto Estrada como se le conocía popularmente trae e instala en el parque principal de la ciudad, la famosa “Lotería campechana”, no se puede olvidar en las mentes de los calkinienses este popular juego que logró ubicarse como uno de los entretenimientos más concurridos de aquellos tiempos. Don Beto instalaba unas tablas sobre unos burros de madera los cuales servían de mesas, éstas formaban un cuadro, él se ponía en medio o a un lado, e iniciaba el juego, las “fichas o bolitas” de la lotería, estaban dentro de un Globo de fierro, el cual a través de una manigueta y con las manos giraba sobre una pendiente, al dar vueltas éstas se revolvían, cada una tenía un determinado número, así iban sacando una a una, al ver el número de inmediato gritaban la figura de la que se trataba, tenía tanta experiencia que ya sabía de memoria la figura que salía y la decía y de esta manera cada apostador anotaba en su cartilla o cartillas la figura cantada. (La anotación se hacía con granos de maíz o frijol).

En aquellos tiempos el alumbrado público se suspendía a las 12 de la noche, por lo que don Beto contaba con aquellas y muy útiles lámparas de gasolina llamadas “Colemán” las cuales encendía antes de que el fluido eléctrico se suspendiera, ya que los clientes asiduos se quedaban hasta las primeras horas de la madrugada, cabe mencionar que en ese tiempo era la única diversión de la gente, ya que la televisión inició en este lugar por los años 60s aproximadamente.

Una imagen cotidiana que se observaba todas las noches, me cuentan que este juego se instaló en varios lugares del parque principal: enfrente del “Café América”, (desaparecido), a un costado del “Roble” (ya desaparecido, calle 17 x 20), otro debajo del balcón del Palacio Municipal (enfrente del sitio de taxis) y también junto a una rampa del costado poniente del parque principal.

Existían 12 figuras para sacarte la lotería: cuadro grande, cuadro en el centro, (5 figuras), línea horizontal y vertical, diagonales, V, la tijera y otras. De igual manera don Beto recorría con su “lotería” las fiestas del pueblo como la de la Concepción y la Colonia de Fátima, El costo de la cartilla por bolada era de 10 centavos x 3 cartillas, y obtenían de ganancia 20 centavos por bolada, (qué tiempos aquellos) la lotería contenía 90 figuras y cada cartilla constaba de 25 figuras. Los cantadores eran Don Beto y sus hijos Eddie y Alberto, los cuales con solo ver el número se sabían de memoria la figura.

Puedo decir que este personaje es uno de los “pioneros” que trajo a este lugar uno de los tradicionales juegos de nuestro Estado, podíamos observar todos los días a clientes asiduos como Don Corón, Lito Canul, Chanito Canul, don Lex Mijangos, don Tonito Castellanos, don Alberto Alpuche, el Tío Juyita, y las respetables damas doña Amparo Cuevas, Evelia Rodríguez y otras.

Don Beto falleció trágicamente el 27 de marzo de 1968, fue atropellado en su bicicleta por un camión de “La Joya” en la esquina de la “Japonesa” ya que vendía los periódicos “Novedades” y “Diario de Yucatán” falleciendo al instante.

DATOS BIOGRAFICOS: Don Albert nació en este lugar en 1904 sus padres fueron Modesto Estrada y Eugenia Mijangos sus hermanos fueron: José María (el tío Pepe), Fidencio, Francisco, Javier, Modesto, Rosalina, Lucita y Bertha, contrajo nupcias con Isolina Flores Suárez, con quien procreó a sus hijos, Alberto, Modesto, Francisco, César Armando, Vidalina, Edie Eloy, Lucía, María Esther, Martín, Víctor Manuel y Beatriz.

Al paso de los años este tradicional juego campechano está desapareciendo, solamente se juega en algunas ocasiones, últimamente aparece en el “mes de la campechanidad”, era un juego donde se divertían muchos pobladores de este lugar, por lo que ha quedado ya en la memoria y en el recuerdo de quienes lo vivieron, (un servidor era un niño en esa época).

Por lo que es justo recodar a Don Alberto Estrada Mijangos como un personaje que con su singular figura (serio, educado, bajo de estatura, usaba grandes anteojos), desempeñaba un trabajo honroso, ya que en ese tiempo solo la “radio” había como diversión donde se escuchaban programas como “Noches Tapatías,” “El Dr. I.Q”, radionovelas, etc., a través de la XEW de México, −me parece escuchar en el espacio del parque principal− aquella voz que decía: “la sirena”, “el borracho”, “el árbol”, ¡LOTERIA con campana!...

Vaya pues a través de estas líneas un justo y merecido reconocimiento y homenaje póstumo a este buen hombre que bien ganado tiene un lugar en la memoria de esta tierra que un día lo vio nacer.