El corazón de Ah' Canul - 29
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Evolución educativa en Calkiní
Fred Berzunza Chacón
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En sesión del H. Ayuntamiento de fecha 22 de agosto de 1842, D. José Baltazar de Alayola solicita permiso por 3 meses para pasar a Campeche a instruirse en el método de la Escuela Lancasteriana, “por las ventajas que resultaría para la juventud”.

El 31 de enero de 1848, renuncia el preceptor Sr. Alayola, “a causa de faltarme lo necesario para la subsistencia de mi familia” y luego dice “el puesto que ocupo y el cual dejo desde hoy con sentimiento, por tener que abandonar a una juventud digna de mejor suerte, advirtiendo que no hago mi renuncia como corresponde por escasez de papel, pero que tan luego se me proporcione lo haré con el debido respeto”.

En 1853 el preceptor lo fue don Alejandro Peña y estuvo a punto de renunciar porque solo le pagaban $5.00 del “mezquino fondo municipal” y suplicaba a la Tesorería General del Estado “satisfaga los $15.00 que aquella Superioridad le concedió para completar la suma de $20.00 de que debo disfrutar” y de no concedérsele se vería en el preciso y duro caso de cerrar dicho establecimiento, pues el alumnado llegaba ya a 80 niños.

En los exámenes finales de junio de 1853 se nombró al sínodo formado por D. Pedro José de la Peña, Pedro Antonio Berzunza, José D. Rodríguez y Fray Albino Valencia.

El 9 de febrero de 1854, fallece D. Mateo Reyes, filántropo de Calkiní. Al morir dejó la cantidad de $8,000.00 siendo el albacea o Patrono de los bienes D. Simón Peón. La última voluntad de D. Mateo fue que con los intereses de ese capital se fundara una escuela para la niñez calkiniense y a pesar de que no hay un documento preciso que nos hable con claridad sobre la fundación de la escuela, sin embargo la actual escuela Mateo Reyes ostenta en su frontispicio interior una placa que reza:

“A la memoria de nuestro bienhechor
C. Mateo Reyes
Descanse en paz.
Fundó esta escuela el 9 de febrero de 1854

El H. Ayuntamiento de 1879 cumple con el reglamento de ella.
Calkiní”.

En el expediente de 1859, nuevamente aparece D. Juan Pablo Talavera como preceptor de primeras letras en Calkiní, y para los exámenes del 9 de enero de 1859 son nombrados sinodales D. José D. Campos, Pedro Antonio Berzunza y Nicolás García, así como el cura D. Ignacio Gómez Argáez, “sinodales nombrados para el examen de los alumnos de la escuela que tiene a su cargo el expresado Sr. Talavera, fundada como obra pía con el remanente del quinto de los bienes de D. Mateo Reyes, finado”. Se procedió al examen y el joven Silvano García pronunció un discurso alusivo.

En ese entonces las materias de enseñanza eran: lectura, escritura, aritmética, gramática castellana y religión. En los exámenes de 1859 llamaron la atención en el ramo de la escritura José de los Ángeles Maldonado, José Segundo Berzunza, Manuel Loeza, Manuel Couoh, Silvano García, David Anselmo Pérez y Sebastián Couoh… “Se terminó el examen con dos discursos por los cooperadores de esta escuela, D. Pedro Marcial Berzunza y D. Francisco Talavera, por medio de los cuales se hicieron presente las ventajas de la instrucción”.

En este mismo año se acordó por la H. Corporación “proporcionar 2 niños a cada uno de los artesanos que existen en esta Villa, en platería, sastrería, hojalatería y barbería, por el beneficio que resultará a ellos mismos y a sus padres, vigilándose que no falte cada niño al oficio que se ha entregado”.

En 1860, la escuela de primeras letras y a cargo del Sr. Talavera, funcionaba en su casa hogar, y para los exámenes del 15 de enero se quejaban de la poquísima asistencia de los alumnos.

Los alumnos más destacados en ese entonces fueron: en Lectura Rogerio Rodríguez y Pedro Berzunza; en Escritura José S. Berzunza y Sebastián Cohuó; en Doctrina del Padre Rippalda desctacó Cayetano May.

 
Continuará...