El corazón de Ah' Canul - 28
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La Novenas al Niño Dios, tradición que se extingue
Carlos A. Fernández Canul
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En esta ciudad existen a la fecha muchas tradiciones y costumbres, que debido al avance de la tecnología y la modernidad, a las generaciones actuales les pasa desapercibidas estas manifestaciones que casi forman parte del pasado; mas considero que son una valiosa herencia de nuestros ancestros, ya que ellos crecieron y vivieron en una época muy diferente a la actual. Recuerdos que afloran en la mente.

Esto tiene 5 lustros, cuando se realizaban en diferentes rumbos y colonias de la ciudad las llamadas “novenas”, que consisten en 9 rezos que se ofrecen a imágenes de santos, e iniciaban después del 24 de diciembre, donde a decir verdad se podía convivir sanamente con los vecinos del rumbo.

Los rezos, en su mayoría, eran en honor a la imagen del Niño Dios, el cual ocupaba un lugar muy especial en los domicilios, donde se armaban bonitos “nacimientos”, adornados con flores naturales, velas, etc. De igual manera, las casas se adornaban con cintas de papel crepé, que pendían de las paredes, y daban un toque especial.

Existían diferentes tipos de altares: el tradicional lo armaban con gradas o escalones de madera, demostrando con esto una “ofrenda”, ya que ahí colocaban flores, veladoras y en lo alto se colocaban las imágenes.

Estas festividades, en algunos casos eran 9, pero en otras se alargaban por más de nueve noches, ya que concluían en su mayoría hasta el 2 de febrero cuando se celebra a la Virgen de la Candelaria. En este mismo serial se ofrecen rezos a los Santos Reyes, al Santo Niño de Atocha, y a la Candelaria.

Existe la imagen del “Niño Dios Parado”, ésta es propiedad de la familia Carril Ek. En tiempos del Monseñor Gonzalo Balmes prestaba la imagen para ser llevada al templo principal, en donde iniciaba su novenario el 1 de enero y concluía el 9; luego, la devolvía, no sin antes anunciar en la misa que devolvería la imagen a su hogar de origen. Llegando la procesión, se realizaba el rezo; enseguida, los invitados armaban la “Jeringosa”, la cual consistía en una ronda donde hombres y mujeres bailaban, cantando y aplaudiendo, donde a la letra decía: “Yo quisiera ver, bailar, cantar con la jeringosa hay que bien que lo baila esta moza que la dejen sola, baile usted, baile usted...". Y se quitaba la mujer; luego, cantaban: “Yo quisiera ver, bailar, cantar con la jeringosa, hay que bien que lo baile este mozo que lo dejen solo…”. Y así se iban eliminando uno por uno, hasta quedar solamente una pareja. Al concluir, se regalaban ricos dulces de calabaza, papaya, arroz con leche, sin faltar los cacahuates; siempre se acompañaba con música de armonio y guitarras.

Podemos recordar con mucho respeto a señoras que cada año realizaban estas novenas con mucha devoción, como son: doña Lola Ceh Gamboa (calle 20 del Centro de la ciudad), doña Ramona Ojeda (salida a Tepakán), doña Marina (rumbo a la planta de luz), a la profesora Lolita (en la calle 20x15), doña Venancia Herrera (calle 19x18); y las novenas que se hacían en la casa de don Pancho Balam (en la calle 22, donde actualmente se ubica la Escuela Normal de Educación Primaria). También había otros hogares en los que se realizaban las mencionadas novenas por diferentes suburbios de la ciudad.

Por las noches, a través de potentes bocinas de sonido, se escuchaban los rezos y cantos, y de inmediato ubicabas el lugar de la fiesta. Los sábados nunca faltaban las llamadas bachatas (baile popular que se realizaba en los patios de las casas); se acompañaban con aquellos equipos de sonido “Radson”, propiedad de don Armando Brito (+), el popular “Mando Tuchi”, y otro del señor Turriza, quienes alquilaban estos aparatos. De esa manera, se divertían sanamente niños, jóvenes y adultos.

Este año, por el rumbo del Ceibo, en el hogar de los esposos María Eneida Pech Cocom y Abelardo Uc Uc, al hablar con la señora, muy amablemente, nos platica que este es el primer año que realiza este novenario en honor a los Santos Reyes y al Niño Dios. Esta vez casi alcanzan 27 noches –“cada día nos vienen a pedir una noche y no me puedo negar”-. Las imágenes, −continúa doña Eneida−, me las traspasó mi cuñada María Magdalena Uc Uc, la cual realizó las novenas durante muchos años, herencia que le dejaron sus padres ya fallecidos. Ella organizaba en la última noche la "Cabeza de cochino” y un baile; ahora para este año, cuando concluyan, se realizará la procesión que recorrerá las calles del suburbio, concluye.