El corazón de Ah' Canul - 26
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Presuntos culpables
Felipe J. Castellanos Arcila
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Ante situaciones adversas o comprometedoras que pongan en entredicho el prestigio o la responsabilidad correspondientes del actuar de una persona o institución, es común observar el hecho de querer justificar, evadir o aún más, de transferir culpabilidades a otros, posición fácil o no comprometedora. ¡ Al fin y al cabo, que ni es mi problema!

En nuestra comunidad y su entorno cercano, en fechas recientes, se han dado situaciones criminales fuera del común acontecer de una población caracterizada por su tranquilidad y sano convivir, respetuosa y pródiga de sanas costumbres. Hechos que parecieran como si el destino, a últimas fechas, nos pusiera a prueba y midiera nuestras capacidades para enfrentar asertivamente las adversidades.

Los hechos evidencian, de manera alarmante, problemáticas sociales a los que no estábamos acostumbrados y menos preparados para afrontar, tales como: la inseguridad, robos y asaltos, adicciones, pornografía y otros, derivados quizá de nuevas formas de convivencia, a la que hemos dado por llamar como modernidad, caracterizada lo por una ágil comunicación , el uso de los medios informáticos y tecnológicos, el nuevo rol de las funciones familiares, la influencia de los medios, avances, que si bien representan el progreso y el bienestar, su uso inadecuado ha traído en consecuencia situaciones negativas, como las ya señaladas, que en nuestro medio, denotan una incipiente, pero ya preocupante descomposición social.

Focos rojos que deben ponernos alertas y hacernos actuar, en lo individual y como sociedad, de manera apremiante y responsable.

En cada incidente, que dieron pie al comentario, se trató de encontrar a un culpable, el hijo drogado, los amantes de lo ajeno, los vividores, la policía ineficaz, el internet, el maestro, no faltó quien hiciera culpable a los niños o a los medios por dar conocer las noticias negativas, que nos ponen al descubierto e incomodan.

Como grandes jueces hemos emitido veredicto y encontrado al o los culpable. En la persona de los otros, desde luego. Así de fácil, aunque el problema es más de fondo e involucra a todos.

Hoy por hoy, nuestra sociedad impone nuevos ritmos que trastocan el ámbito social, familiar y escolar, ante el apabullante desarrollo tecnológico y la penetración de los medios informáticos y de la comunicación, las nuevas formas de convivencia familiar, el incremento del tiempo de trabajo y sobrecarga laboral de hombres y mujeres, la falta de oportunidades de desarrollo laboral de los jóvenes, situaciones que obligan a actuar, en vez de tratar de encontrar culpables.

Debemos de asumir los compromisos sociales, familiares y personales que contribuyan a preservar lo mucho de lo bueno de que somos poseedores los calkinienses y participar activamente conjuntamente con las autoridades municipales y estatales, en la búsqueda de alternativas que se constituyan en medidas preventivas que ataquen las causas de este deterioro social.

Primeramente, asumir que la complejidad de un mundo globalizado, donde lo bueno y lo malo nos afecta de manera inmediata, a trastocado la realidad del mundo y nuestro país y por ende del Calkiní actual.

No debemos seguir con las actitudes del pasado, pensando que no existen amenazas, que seguimos estando rodeados de un ambiente sano, sin peligros y que debemos permanecer confiados como hasta ahora. Si no es que apáticos. La realidad es otra y obliga a actuar en consecuencia.

Los padres de familia tendrán que estar más atentos de sus hijos, no basta con confiarlos a las escuelas, ni menos hacer de éstas las únicas responsables de su educación.

La escuela deberá prestar más atención al desarrollo integral del educando, donde la ciencia, la cultura y los valores sean piedra angular que permitan una sana convivencia, basada en el respeto y la tolerancia que coadyuven a la formación de una ciudadanía activa y comprometida.

A las autoridades corresponderá cumplir con su encomienda con estricto apego a las leyes, con honradez, transparencia y eficacia ante problemáticas como las que se han dado y que de no atenderse a tiempo habrán de ser nuevas situaciones que lamentar.

Finalmente corresponderá a la sociedad calkiniense ocupar el papel protagónico de este acontecer, participando cívicamente y de manera organizada en acciones que nos lleven al orden y civilidad que nos permita la tranquilidad y retomar el rumbo característico que nos distingue, de ser un pueblo civilizado, respetuoso, trabajador, amante de la cultura y de otras virtudes que nos engalanan.

Por algo “La Atenas del Camino Real”.