El corazón de Ah' Canul - 25
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Dr. Silverio Flores Cáceres
Embajador de la ciencia mexicana ante el mundo (III)
Jorge Jesús Tun Chuc
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Seis años después, el reconocido especialista en Genética de la Caña de Azúcar, es solicitado por la Escuela Nacional de Agronomía Chapingo, su Alma Máter; como profesor de tiempo completo, cargo que desempeñó entre 1982 y 1988, donde llevó a cabo una excelente labor académica, en la formación de profesionales bien preparados al servicio del campo mexicano.

Hacia el final del gobierno del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), éste ordenó la apertura y funcionamiento del instituto para el Mejoramiento de la Caña de Azúcar. Nuevamente, el Dr. Flores Cáceres es llamado como director, cargo que ejerció durante seis calendarios, es decir, hasta que renunció en 1994.

Para entonces, era un hombre de 76 años, de edad en la que otros colegas suyos disfrutaban los últimos tiempos de su vida cobijados por el calor amoroso de la familia. Sin embargo, tal parece que para este incansable estudioso la palabra jubilación, no existe en su vocabulario. En vez del retiro, opta por establecer en 1994, un despacho de Consultoría de Campo para Actividades de la Caña de Azúcar, en la Cd. de México, actividad a la que se dedica hasta la fecha, a pesar de sus 94 años a cuestas. Un caso verdaderamente excepcional.

Hacia el año 1970, Flores Cáceres era ya una reconocida autoridad mundial especializada en los asuntos concernientes a la caña de azúcar.

Sus servicios eran prácticamente en todos los países tropicales y subtropicales, productores de azúcar. Cobraba por cada viaje de estudios entre 5,000 y 10,000 dólares, según la lejanía del país y las características de cada trabajo. En ese plan estuvo en Guatemala, Costa Rica, Cuba, Honduras, Perú y Nicaragua. También en viajes de investigación y asesoría visitó Jamaica, Colombia, Venezuela, Brasil, Australia, China, India y Taiwán.

Gran parte de sus conocimientos y experiencia en el campo de la ciencia los ha plasmado en tres libros, estos son: “Las plagas de la caña de azúcar en México”, “las enfermedades de la caña de azúcar” y “Las variaciones de caña de azúcar en México”, todos publicados en nuestro país, en 1994, 1997 y 2005, respectivamente.

La comunidad científica e industrial ha reconocido plenamente los aportes de Flores Cáceres a la Genética Vegetal y a la actividad cañera de México y el mundo. Entre otros cargos y premios, se enumeran los siguientes: Presidente de Sociedad Mexicana de Fitopatología, Premio Nacional de Sanidad Vegetal (SAGARPA), en 1988. En el año 2000, es nombrado Técnico - Investigador de la Caña de Azúcar en México, por el Comité Organizador del 5º Congreso de la Asociación de Técnicos Azucareros de Latinoamérica y el Caribe, en San José, Costa Rica.

La cosecha de premios, reconocimientos y nombramientos para Flores Cáceres parece comparable a los cañaverales que generosamente retribuyeron a sus propietarios, los honorarios pagados con creces al científico dzitbalchense. En el año 2001, el Colegio de posgraduados, de la Universidad Autónoma de Chapingo declara a Silverio Flores Cáceres, entonces de 83 años de edad; Doctor Honoris Causa, por enaltecer el nombre de su Alma Máter por el mundo, a través de la Ciencia. Durante el Congreso Internacional de Azucareros llevado a cabo en Johannesburgo, Sudáfrica en 2007, es nombrado Técnico Vitalicio de la Sociedad Internacional de Azucareros.

Como se ve, el esfuerzo dedicado al estudio, investigación y la docencia, a través de muchos años, le ha rendido excelentes frutos. Al paso del tiempo, su padre Silverio Flores Cuevas reconoció que, en un principio estuvo totalmente equivocado al oponerse a que su hijo buscara su propio desarrollo en el seno de la educación.

Tras muchos años, el científico nacido en el antiguo feudo de los Canché, es de los que pueden afirmar que es profeta en su tierra. El 25 de enero 2010, se recibe de manos del gobernador del Estado, Lic. Fernando Ortega Bernés la Medalla “Justo Sierra Méndez”, en el Circo – Teatro Renacimiento de la Ciudad de San Francisco de Campeche. Es el más alto reconocimiento que otorga el gobierno del Estado de Campeche, a todo hijo de esta tierra que destaca en algunas de las disciplinas siguientes: Ciencia, Tecnología, Letras y Artes. Flores Cáceres es un campechano que le ha cumplido cabalmente a su Estado natal, dentro y fuera de nuestras fronteras, llevando la bandera de la Ciencia mexicana.

En julio de 2010, estuvo unos días en Dzitbalché para una ocasión especial que nutrió su espíritu de satisfacción y renovada energía. La noche histórica, del 23 de Junio de 2010, en el local social “El ramonal”, recibió un reconocimiento ante cientos de sus paisanos, quienes a través de medios audiovisuales, conocieron el largo recorrido por el Dr. Flores Cáceres, como embajador de México ante el mundo, en el ámbito de la ciencia.

En esa inolvidable velada, el Presidente de la Honorable Junta Municipal de Dzitbalché, Profr. José Aniceto Cool Tzab; entregó al veterano científico una medalla como reconocimiento de la tierra de los Batabes a uno de sus hijos distinguidos.

En ese reencuentro con sus caterráneos el homenajeado, conversó animadamente con familiares, amigos y autoridades. Disfrutó de una generosa cena que acompañó responsablemente con bebidas espirituosas de moderación. Y todo como en sus mejores tiempos, pues es envidiable su estado de excelente salud, pese a sus 94 años de edad.

En la tertulia de sobremesa, recordó pasajes de su niñez y juventud. Así mismo enumeró los nombres de algunos de sus amigos y contemporáneos, aunque la mayoría duerme ya el sueño de los justos. Tales como Fernando Turriza Peña, Manuel Turriza Peña, Marcelino Ucán, Gonzalo Flores Ontiveros, Ramón Berzunza Pinto, Rafael Mendoza Quintero y el ex Gobernador de Campeche, Gral. José Ortiz Ávila. Entre los que todavía tienen el privilegio de disfrutar de este mundo, están: Margarita Realpozo Suaste, Modesto Flores Escalante y Ramón Flores Escalante.

En plática privada el ameritado académico recuerda que a la edad de 16 años déjo el seno familiar en busca de oportunidades de desarrollo. Hablando de su familia afirma que su esposa Sra. Amelia Revilla con quien lleva 62 años de matrimonio, ha sido siempre su fortaleza en el agreste terreno de la vida, es decir; han estado juntos, en las buenas y en las malas. Como padres infundieron a sus hijos diversos valores morales, como son: la amistad, la tolerancia, el trabajo, la responsabilidad, la lealtad, la solidaridad y el estudio. Sus cuatro vástagos son profesionistas, Maria Teresa tiene el grado de Maestría en Lenguas Extranjeras, Roberto cuenta con Maestría en Contabilidad por la Universidad de Nueva Orleans, Fernando ejerce como Odontólogo y Carlos es Doctor en Agronomía.

Flores Cáceres dice estar satisfecho por todo lo que ha hecho en la vida y lo que ésta le ha dado. Su avanzada edad no es impedimento ni pretexto para estar todos los días en la trinchera de lucha por la existencia. Siempre hay algo nuevo por hacer y aprender cada amanecer.

La filosofía del Dr. Flores Cáceres, se basa en ser útil a la sociedad y dar todo de sí para desempeñar plenamente el rol que le corresponde. El secreto de su éxito se sustenta en el estudio constante y con la mentalidad de que hay camino por recorrer.

Su longevidad y buena salud, está en que ha llevado una vida sana y en tomar los problemas de la vida, no como tales; sino como retos que se afrontan con carácter indomable para así superarlos. Más disciplina sistemática que otra cosa.

No hay varita mágica ni nada parecido para salir adelante en este mundo. Así de fácil y sencillo, al menos en teoría.

Las aves del oscurantismo que en un principio amenazaban posarse sobre él, finalmente se transformaron en verdes y brillantes laureles que hoy coronan sus plateadas sienes. La última página de esta historia no se ha escrito todavía. El Dr. Silverio Flores Cáceres, embajador de la Ciencia Mexicana, aún camina entre el dulce verdor de los cañaverales del mundo.