Manuel Berzunza y Berzunza, nació en 1893 y murió fusilado con Felipe Carrillo Puerto en la madrugada del 3 de enero de 1924 en el Cementerio General de la ciudad de Mérida.
Nació en Mérida, pero se crió en Campeche y estudió leyes en México porque en la Ciudad de las Murallas le negaron la entrada al Instituto Campechano por haber participado en actividades antiporfiristas. Siendo promovido a secretario de Juzgado de Distrito en Mérida vino a esta capital donde fue diputado local y diputado federal.
Llegó a ser gobernador interino de Yucatán inmediatamente antes de que Carrillo Puerto tomara posesión como titular del Ejecutivo, de tal forma que cuando su amigo el “Apóstol Rojo de los Mayas” ocupó la primera magistratura del Estado, se convirtió en presidente del Ayuntamiento de Mérida.
Berzunza y Berzunza sustituyó a Eladio Domínguez quien fue gobernador únicamente tres días del 1 al 4 de febrero de 1921, en sustitución de Hircano Ayuso y O'Horibe, y cuya única función fu promover reformas a la Constitución local reduciendo de 35 a 25 años la edad mínima para desempeñar la gubernatura, que permitieron al Congreso designar gobernador al amigo de Carrillo Puerto.
Nominado para comisiones partidistas y políticas, Manuel Berzunza supo cumplir con eficiencia y calidad las encomiendas recibiendo reconocimientos por su rectitud y sensibilidad social, tanto por parte de la sociedad, como del propio Carrillo Puerto que lo había impulsado y promovido.
No obstante, en momentos críticos, estando en su función de Alcalde de Mérida, el licenciado Berzunza no tuvo reparo en privilegiar sus convicciones y sentido ético, uniéndose al pequeño grupo de compañeros de Carrillo Puerto, en su intento de librar la situación política creada por la infidencia militar, sin recurrir a la violencia y los enfrentamientos, de los cuales hubieran surgido irreparables pérdidas de vidas civiles, resultantes de la represión a los simpatizantes carrillistas desarmados, por parte de quienes estaban amparados por el poder mortal de las armas.
Detenidos Carrillo Puerto y su grupo de compañeros, recluidos en la penitenciaría, a la espera de la farsa de un juicio militar ilegítimo para procesar a autoridades civiles, Manuel Berzunza pudo recibir mejor trato, lo que quedó demostrado en actas. Sin embargo, congruente con su conciencia y personalidad él expresó: “Como estuve con él en su apogeo, considero justo seguirle en su desgracia”. Con esa expresión selló su suerte, a pesar de que, conscientemente también, Carrillo Puerto expresó en su declaración: “Soy el único responsable de todo cuanto quiera achacarse a mi gobierno y mi partido…”
Uno y otro, Carrillo Puerto y Manuel Berzunza, se vieron por última vez en los momentos previos al fusilamiento. En tal ocasión, la modestia y humildad de Berzunza le hicieron pedir ser fusilado solo, no en el grupo importante, porque según su expresión “le causaba pena morir entre buenos compañeros”. Entendemos así que le entristecía la suerte de los demás y no deseaba verlos sufrir y padecer, sentimiento de un alma noble que deseaba conservar hasta su postrer aliento la imagen íntegra de sus compañeros de lucha.
Por algo, en la placa alusiva con la que históricamente se le recuerda en la Penitenciaría, Manuel Berzunza es descrito como “digno ejemplo de la más grande lealtad”. Y hay que decir que, de los colaboradores de Carrillo Puerto, únicamente él y sus hermanos están juntos en la Rotonda de los Socialistas Distinguidos del Cementerio General de Mérida, desde la inauguración de este monumento, igual a como lo estuvieron en su vida de intensa lucha social.
Desde que Loret de Mola, concibió la realización del periférico de Mérida, decidió darle el nombre de Manuel Berzunza y Berzunza como una forma de rescatar del olvido a uno de los personajes históricos vinculados con Carrillo Puerto.
El 3 de enero de 1924, a las 4:30 de la madrugada, fueron sacados de la cárcel y trasladados en dos guaguas al Cementerio General de Mérida y fusilados en la entrada oriente del mismo, los hermanos Felipe, Benjamín, Wilfrido y Edesio Carrillo Puerto, Manuel Berzunza y Berzunza, Antonio Cortés, Rafael Urquía Cecilio Lázaro, Daniel Valerio, Marciano Barrientos, Pedro Ruiz, Francisco Tejeda y Julián Ramírez. Los fusilamientos tuvieron lugar a las 4:45 del mismo día.