El corazón de Ah' Canul - 22
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Calkiní, tierra de artesanos
Teresita Durán Vela
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Campeche es la punta del ala del país.
Calkiní es el tronco del ala del país…
Chilam Balam de Chumayel

 

Calkiní evoca un pasado singular, el legendario Ceibo, corazón del pueblo maya, conserva su deidad; la majestuosa iglesia colonial, desde su torre vigilante, disfruta la calidez de los rayos de la aurora y el fresco de las madrugadas en otoño. La hermosura de sus jardines engalana el rincón de los enamorados, custodia los encuentros cual centinelas acechan sigilosos. Tímidamente los robles de la Plaza Principal acompañan la soledad de los paseantes, recuerdos de los abuelos o camaradería de jóvenes estudiantes. ¡Así es Calkiní! El rincón campechano de las vaquerías, las corridas de toros, gremios, chanchames y gallitos en carnaval. La puerta norte del estado, un oasis para el viajero.

La legendaria tierra de Ah Canul, celebra cada año su aniversario como ciudad, título otorgado el 30 de noviembre de 1918. En su honor, se realiza la Feria Artesanal y Cultural, escenario ideal para elogiar la belleza de la palabra, la creatividad de los artesanos y la sensibilidad de un pueblo, dispuesto a manifestar la esencia de sus raíces y el progreso de su gente.

La celebración del aniversario de su titulación como ciudad, es el marco perfecto para reunir a los tejedores de sombreros, bordadoras de hipiles, hurdidores de hamacas, alfareros, escultores, pintores, cantantes, poetas, y escritores, un encuentro de mujeres y hombres, dispuestos a transformar la sencillez de la materia prima o la palabra en creaciones artísticas. Con los hilos blancos del jipi, surgen finos sombreros; en los bastidores se diseñan hamacas coloridas; el barro se vuelve en vasijas, floreros, maceteros. Los bodegones y pasajes cotidianos del lugar resaltan con su brillo en los cuadros; baladas inspiradas en el amor o desamor, de la fantasía cuentos y de la sensibilidad surgen los poemas que enaltecen con su imaginación la belleza de la naturaleza.

El reconocimiento como la “Atenas del Camino Real” representa un compromiso para los lugareños y autoridades municipales, resguarda el Premio Nacional de Poesía Ramón Iván Suárez Caamal y el Premio en Lengua Maya Waldemar Noh Tzec, dos estandartes en el ámbito de la literatura que dan cabida a los amantes de las letras. El Concurso de artesanías, es un escaparate motivador para las nuevas generaciones, los invita a conservar la herencia familiar y la cultura popular; no se diga de las exposiciones, el mejor sitio para dar a conocer el trabajo de la gente emprendedora. ¿Qué decir de los espectáculos folklóricos y conciertos musicales? Una verdadera fiesta popular.

Calkiní: síntesis del ayer. ¡Siempre alegre y entusiasta!