El corazón de Ah' Canul - 18
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Emotivas mañanitas del 13 de mayo
Andrés Jesús González Kantún
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En una estela de chispas y humo retro propulsivas y asfixiantes, una ráfaga de enronquecidos voladores ascienden el cóncavo firmamento, desgarrando el somnoliento manto que cubre la mañana, llamando a rebato por la fe a las almas devotas que año tras año infaliblemente asisten al pórtico de la iglesia para celebrar en comunidad el onomástico de la patrona del barrio: la virgen de Fátima.

Participan grupos musicales y voces en coro que desfilan ansiosos y en orden para cantarle animados sus alegrías y pesares a la Madre Santa. Un río subterráneo de indescriptible emotividad campea en el corazón de cada uno de los asistentes. Una multitud dispersa o en grupúsculos escuchan fervorosamente las loas a la Virgen, y a veces, saliendo de la modorra de la mañana, sueltan sin inhibiciones los pulmones para acompañar los estribillos a modo de los cantos preferidos a la Virgen.

Frente a la iglesia, el sinuoso coso taurino a medio terminar, vestido con el resplandor de las bombillas eléctricas, observa imperturbable el ensimismamiento místico de un pueblo devoto que aún confía en la fuerza suprema de sus creencias para soñar en resolver los retos que irrumpen en cada momento de su vida. Mientras, manos amigas extienden sobre el piso varios regueros de serpientes en cadena que vomitan en cadena sonidos estruendosos para animar aún más la algarabía religiosa.

La música y las voces se apagan para darles paso a los anfitriones de esa sacra celebración tempranera. Se desata una exhibición de arte culinario. Se reparten antojitos de todos los gustos por personas que festejan el mismo día que la virgen y algunas otras, que en promesa se desviven por atender a todos los asistentes a la alabanza.

Una fiesta religiosa y de revuelo de campanas en el interior del alma que antecede a otra de enorme relevancia y solemnidad: la misa y procesión del 13 de mayo, incomparables.

Mi madre "Madús", pionera del barrio, mientras le duró la vida, fue una compulsiva activista de toda festividad religiosa, dentro y fuera del barrio. Le acompañaban en sus andanzas las siguientes personas: Lola Balam, Manuela Balam, doña Mita Maas, Guadalupe Carril, Marcelina Kantún, Cristina Kantún, La Negra Uc, Óscar Cob, Julia Huchim, y otras que se me revuelven de la memoria, manteniéndose acurrucadas sin querer salir.

Yo en cambio, a pesar de mis titubeantes danzas en la cuerda floja de la incredulidad religiosa no me he perdido hasta ahora las mañanitas de cada 13 de mayo, si no me lleva antes Ah Puch ¡Gulp!

Sí el tiempo te es propicio asiste a nuestras mañanitas.