El corazón de Ah' Canul - 18
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¿No lees porque no sabes, o no sabes porque no lees?

Esta ingeniosa interrogante pudimos verla en los exhibidores de una librería, y al reflexionar en ella, nos lleva a replantear un asunto de vital importancia para los mexicanos, pues según encuestas efectuadas, en nuestro país es muy bajo el promedio de libros que anualmente se leen por personas, y consideramos que el motivo no es porque no se sepa leer, sino que el no hacerlo bien puede obedecer a otras causas. El costo de los libros podría ser otro argumento, sin embargo hay ediciones económicas que son accesibles a gran porcentaje de la población, o bien, están las bibliotecas y hemerotecas públicas, que existen en gran número en la geografía nacional.

Al hablar de este tema del poco apego a la lectura, es digno de recordarse aquel relato del genial Aldoux Huxley cuando en una de sus novelas nos habla de aquella escena en que un grupo de niños, de entre 3 a 6 años, se encuentran jugando en un espacio semejante a una cancha de basquetbol, en cuyo alrededor se han colocado vistosos y atractivos libros en espera de ser tomados por los chiquitines, y cuando éstos se acercan y los tienen en las manos, una terrible descarga eléctrica invade el piso en que se encuentran los infantes y entre gritos de terror y desesperación, ante lo que no pueden explicarse, arrojan los libros y se alejan de ellos. Inmediatamente el terrible afecto desaparece. Esta horrible experiencia a que son sometidos es parte de un condicionamiento que tiende a un objetivo: el que esta generación de niños aborrezca los libros y consecuentemente la lectura.

Esto nos lleva a preguntar: ¿Es que también nosotros fuimos sometidos a condicionamiento semejante? Y respondemos: Si así fue, indudablemente que se hizo de manera muy sutil, no recibimos el drástico impacto como se menciona en el relato, pero los resultados son los mismos: el poco acercamiento a los libros.

Necesitamos habituarnos a la lectura, no sólo a la recreativa, sino a la lectura informativa y analítica que nos ponga en contacto con los avances científicos y tecnológicos y con los sucesos de este mundo tan acelerado que nos ha tocado vivir. Necesitamos estar plenamente informados para ser proactivos y decidir sobre nuestras vidas.

Para nuestros profesionales, quienes se desenvuelven en el ámbito científico y tecnológico, la lectura es un imperativo valioso que les permitirá estar actualizados y vigentes en el servicio que prestan a la comunidad. En la lectura está la llave de nuestro crecimiento cultural.