¿No
lees porque no sabes, o no sabes porque no lees?
Esta
ingeniosa interrogante pudimos verla en los exhibidores
de una librería, y al reflexionar en ella, nos
lleva a replantear un asunto de vital importancia para
los mexicanos, pues según encuestas efectuadas,
en nuestro país es muy bajo el promedio de libros
que anualmente se leen por personas, y consideramos
que el motivo no es porque no se sepa leer, sino que
el no hacerlo bien puede obedecer a otras causas. El
costo de los libros podría ser otro argumento,
sin embargo hay ediciones económicas que son
accesibles a gran porcentaje de la población,
o bien, están las bibliotecas y hemerotecas públicas,
que existen en gran número en la geografía
nacional.
Al
hablar de este tema del poco apego a la lectura, es
digno de recordarse aquel relato del genial Aldoux Huxley
cuando en una de sus novelas nos habla de aquella escena
en que un grupo de niños, de entre 3 a 6 años,
se encuentran jugando en un espacio semejante a una
cancha de basquetbol, en cuyo alrededor se han colocado
vistosos y atractivos libros en espera de ser tomados
por los chiquitines, y cuando éstos se acercan
y los tienen en las manos, una terrible descarga eléctrica
invade el piso en que se encuentran los infantes y entre
gritos de terror y desesperación, ante lo que
no pueden explicarse, arrojan los libros y se alejan
de ellos. Inmediatamente el terrible afecto desaparece.
Esta horrible experiencia a que son sometidos es parte
de un condicionamiento que tiende a un objetivo: el
que esta generación de niños aborrezca
los libros y consecuentemente la lectura.
Esto
nos lleva a preguntar: ¿Es que también
nosotros fuimos sometidos a condicionamiento semejante?
Y respondemos: Si así fue, indudablemente que
se hizo de manera muy sutil, no recibimos el drástico
impacto como se menciona en el relato, pero los resultados
son los mismos: el poco acercamiento a los libros.
Necesitamos
habituarnos a la lectura, no sólo a la recreativa,
sino a la lectura informativa y analítica que
nos ponga en contacto con los avances científicos
y tecnológicos y con los sucesos de este mundo
tan acelerado que nos ha tocado vivir. Necesitamos estar
plenamente informados para ser proactivos y decidir
sobre nuestras vidas.
Para
nuestros profesionales, quienes se desenvuelven en el
ámbito científico y tecnológico,
la lectura es un imperativo valioso que les permitirá
estar actualizados y vigentes en el servicio que prestan
a la comunidad. En la lectura está la llave de
nuestro crecimiento cultural.
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