El corazón de Ah' Canul - 14
 
No. 14
El tiempo acabó con un mudo testigo de la historia calkiniense
Carlos Fernández Canul
 
 

Hoy domingo 18 de julio del 2010 alrededor de la cinco y media de la tarde, el dios del tiempo acabó con la vida de un viejo roble, mudo testigo que vio desfilar gran parte de los sucesos históricos de los calkinienses. Se ubicaba en la esquina del sitio de taxis, en el centro de esta ciudad.

Una decena de trabajadores del "Cenecalk", y policías municipales que cuidaban el tráfico habitual, observaron a la motosierra eléctrica desgarrar las pocas entrañas que le quedaban al árbol.

Los encargados informaron que los comejenes ya habían carcomido las raíces del roble, y era una amenaza y peligro latente de que se viniera para abajo en cualquier momento, y pudiera ocasionar algún accidente.

El que esto escribe comenta: Era un viejo árbol que hoy pasó a la historia, el cual fue centro de reunión y tertulias de varias generaciones de calkinienses, que bajo sus fresca sombra se sentaban en el arríate que lo circundaba, para platicar de los sucesos de cada día.

Formaba parte del paisaje cotidiano, como se puede apreciar en fotografías antiguas, donde se erguía señorialmente el roble, junto con nuestro hermoso templo de San Luís Obispo, el palacio municipal, el parque "Hidalgo" y las casonas del centro histórico. Sólo quedará en el recuerdo de las fotografías.

Como todo en esta vida, llegó a su fin esta planta. Varios ciudadanos preguntaban: ¿cuántos años tendría este árbol? Se calcula que tendría más de 100 años. Recomendable y saludable sería que las autoridades sembraran un laurel o cualquier planta en sustitución del extinto roble.