El corazón de Ah' Canul - 14
 
No. 14
E d i t o r i a l
 

El día 16 de septiembre (no el 15), de 2010, se conmemora el bicentenario del inicio de la lucha encabezada por don Miguel Hidalgo y Costilla, y que tenía como propósito lograr la independencia de la entonces Nueva España respecto del poderío español. Fue una revolución que vino a sacudir y a trastocar al gobierno español de la Colonia, pues nunca antes, en los casi 300 años de dominación se había dado un movimiento armado, una guerra civil, de tales proporciones que trajo impactos en la vida cotidiana y transformaciones en la sociedad virreinal.

Es del inicio de ese movimiento, acaecido en 1810, del que se celebra el bicentenario, y no el bicentenario de la independencia nacional, como a través de algunos medios se ha difundido.

Fue esa gesta heroica, iniciada en 1810, la que nos lleva a recordar y a valorar el patriotismo de héroes como Hidalgo, Morelos, Allende, Aldama, Jiménez, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra, Matamoros, los Bravo, los Galeana y tantos otros que juntamente con sus seguidores se entregaron a la causa por la libertad, sabiendo de antemano, muchos de ellos, que no verían los frutos de sus acciones y que en ello entregarían la vida. Este es un motivo suficiente para celebrar este bicentenario, para justipreciar la iniciativa, la decisión y la entrega de tantos mexicanos en su intento por lograr la independencia, la justicia y la libertad; hecho que debemos tener muy presente las generaciones de hoy y de siempre para entender y valorar el mensaje: En los procesos sociales no hay logros concluidos o finiquitados. La dinámica social va llevando a nuevos escenarios que demandan nuevas resoluciones. Los logros de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución requieren de nuestra participación para no desvirtuarse o perder el rumbo. Los patriotas, en su momento, hicieron lo suyo, a nosotros corresponde preservarlos hacia la equidad y hacia la justicia social.

Celebremos el bicentenario del inicio de la epopeya por la Independencia Nacional, la iniciada por el Padre de la Patria y continuada hasta donde fue posible por los héroes mexicanos, y tomemos la estafeta que nos legaron para seguir bregando por defender y consolidar la independencia y la libertad de México.

Hay quien dice a propósito de esta celebración que debió dejarse para el año de 1821, en virtud de que en esa fecha se cumple el bicentenario de la consumación de la Independencia Nacional, pues el 27 de septiembre de ese año el Ejército Trigarante, jefaturado por Agustín de Iturbide, entra triunfante en la ciudad de México y se rompe la dependencia del gobierno español.

Consideramos que lo de 1821 no fue la consumación del movimiento iniciado por Hidalgo en 1810, sino que fue una “independencia” que nada tuvo que ver con el movimiento iniciado por el cura de Dolores; los motivos de esta independencia fueron los de preservar los intereses de las altas jerarquías y de los grupos privilegiados, quienes antes que someterse a los dictados de la Constitución liberal de Cádiz, puesta en vigencia en 1820, prefirieron fraguar la separación del régimen español.