En
unos cuantos meses tendrá lugar la celebración
del Campeonato Mundial de Futbol, evento que se efectúa
cada 4 años y que durante varias semanas atrae
la atención de muchos países de todos
los continentes. Nuestra selección estará
presente en el torneo, y desde luego, como mexicanos
nos gustaría que haga un buen papel, porque en
realidad sabemos que dada la calidad de los participantes,
son pocas las probabilidades que existen para que nuestro
equipo resulte campeón o que termine entre los
primeros lugares; pero si así fuera que bueno,
nos sentiríamos muy dichosos. Esto tal vez sea
como un sueño que mucho nos gustaría que
se hiciera realidad.
Ahora
vayamos a algo que sí es una realidad:
Desde
hace algunos meses hemos estado oyendo la noticia de
que México ocupa el primer lugar en obesidad,
y esto sí que es verdaderamente alarmante, por
las secuelas que este padecimiento trae aparejadas.
Según
los especialistas en la materia la obesidad es un padecimiento
que puede obedecer a varios factores, entre ellos la
herencia genética, influencias ambientales y
la actitud personal. En nuestro país es muy probable
que mucho tenga que ver los factores señalados
en 2º y 3er términos pues de tratarse de
un asunto genético, la manifestación del
problema debió haber aparecido desde hace muchos
años.
Entre
los factores ambientales, mucho han hecho los medios
de comunicación masiva con la gran influencia
que poseen, que han inducido a grandes masas de población
a adquirir productos alimenticios que distan mucho de
ser adecuados para un desarrollo sano y saludable. Así
mismo la tecnología actual está ofreciendo
alternativas en que la actividad física ya no
se emplea como en el pasado, y acaso ha influido también
los cambios en los roles familiares, como es el caso
de que muchas madres se han visto precisadas a incorporarse
al trabajo productivo fuera del hogar, y disponen, por
consiguiente, de menos tiempo para la atención
de la alimentación de los pequeños, sobre
todo.
Tal
vez el gran peso en el problema sea la actitud personal;
pues los factores ambientales no son exclusivos de nuestro
país, sino que involucran a la sociedad mundial,
y quizá en otros lugares sea la influencia más
intensa.
¿Qué
hacer ante esta situación?, por lo pronto diremos
que la educación tiene un importante papel. Tendrá
que insistir hasta el cansancio en programas de salud
de la nutrición. La escuela y la familia tendrán
que reorientar en prácticas y hábitos
saludables; y más que nada, es momento de aplicar
nuestras facultades intelectuales como son la conciencia,
el raciocinio y el libre albedrío para hacer
frente a manipulaciones y estructurar programas de vida
saludable, para llevar a la práctica lo que realmente
nos beneficie.
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