Sócrates, el insigne filósofo griego, había sido condenado a muerte por las autoridades de Atenas. Los cargos fueron: uno, porque no creía en los dioses que eran venerados en la ciudad; otro, porque se consideraba que con sus enseñanzas era un corruptor de la juventud.
Sobre los cargos podemos abundar lo siguiente:
1.- Sócrates no aceptaba el politeísmo arraigado en las mentes de las personas de su época, y merced a su preclara inteligencia, que le permitía llegar hasta los sitios más profundos de la conciencia, ya vislumbraba algo como un ser supremo que era el origen y motor de la existencia.
2.- Sócrates era un gran cuestionador que en muchos casos, mediante el diálogo, llevaba a sus conciudadanos a percatarse de los errores que habían estado aceptando como verdades irrefutables. A la juventud siempre le recomendó que analizaran y aprendieran por sí mismos.
Fue condenado a beber la cicuta, veneno cuyo efecto paralizante, afectaría primero los músculos de las extremidades y posteriormente el corazóna.
Según la costumbre de la época existía la opción de apelar la sentencia a fin de que se conmutara por otra menos drástica; sin embargo Sócrates no aceptó, y dijo, que como buen ciudadano, acataría lo dictaminado por el tribunal. A pesar de ello, sus discípulos, que lo amaban y lo seguían, se movilizaron y buscaron los medios para que huyera y salvara la vida. Ante esta propuesta que le hacían, él preguntó: ¿Saben de algún lugar donde no se muera?
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