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(13 de noviembre de 2005)
 
Controla tu coraje // Ernesto Rodríguez Moguel
 

Haz aquello que sea lo
mejor que haya que hacer.

Marco Tulio Cicerón


Es común en las familias que se manifiesten frecuentemente conflictos leves y que se sienta que son incontrolables por no saber cómo manejarlos. Recuerda que las actitudes pueden ser modificadas y cuando se es consciente de que ciertas actitudes están causando daño ya sea a terceras personas como a ti mismo, es el momento de hacer un alto y cambiarlas por actitudes que capitalicen el problema y te hagan crecer. Una de las actitudes que más daño hace es el coraje, pues te puede llevar ante un problema a horizontes nunca deseados dentro de la familia.

El manejo del coraje no es el proceso de evadirlo, de ocultarlo ni de suprimirlo. Es todo lo opuesto, es la utilización de tus recursos mentales para lograr que el coraje te ayude y no te destruya. La sociedad está repleta de modelos inadecuados que ejemplifican estilos distorsionados de canalizar el coraje, de los cuales el sarcasmo y la soberbia, ante la irritación, parecen estar de moda.

El primer requisito en el manejo y control de la molestia, sea leve o intensa, es la capacidad de concienciación, de auto-percepción, o la de entrar en contacto contigo mismo. Cuando tú no estás consciente de que estás molesto, te conviertes en esclavo de tu rabia. Al crear conciencia de que estas molestos, aumentas el poder de controlar la furia y de evitar que ésta te controle.

Es comparable el coraje con el acto de cruzar a pie una intersección sumamente transitada. El estar alerta es la clave del éxito. En este ejemplo el objetivo es llegar al otro lado de la ancha avenida, sano y salvo. Veamos algunas técnicas:


Técnica de la pecera

Esta técnica, una vez que se domina, se puede utilizar en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en el centro comercial, en la carretera, y hasta jugando. La misma consiste en detenerte por unos instantes y observarte a ti mismo en la "interacción" (sinónimo de discusión en este caso) que estás sosteniendo con la otra persona. De cierta forma te metes a ti, a la otra persona y a la situación dentro de una pecera gigantesca e imaginaria, al mismo tiempo que te paras frente a la pecera a observar lo que está ocurriendo dentro de ella. Es como estar en dos lugares o instancias a un mismo tiempo. Te conviertes en protagonista de un mini-drama y espectador a la vez. Te escuchas. Te observas. Esto te permite "estudiar" tres aspectos de tu conducta. Lo que dices, lo que piensas y lo que haces.


Lo que dices-Comunicación externa

La técnica de la pecera te deja "escuchar" tu parte del dialogo en la "interacción" y te enseña poco a poco a preguntarte cuánto tú contribuyes a la rabia del "otro". Te ayuda a estar más consciente de cómo el volumen, tono, ritmo, e intensidad de tu voz contribuye a encender la llama.

Lo que piensas-Comunicación interna

La técnica de la pecera te hace "escuchar" tu diálogo interno, tu conversación privada. "Escuchar tu pensamiento" es la forma tal vez más fácil de aprender a entrar en contacto con tus sentimientos, intenciones y errores de pensamiento. Con esta herramienta puedes a lo mejor descubrir que debajo de la rabia hay otras emociones no ventiladas, tales como el sentirse ofendido, abandonado, avergonzado, culpable, frustrado, fracasado, deprimido, irritado, etc.

Lo que haces-Comunicación no-verbal

Ya sabemos que más del 80% de la comunicación se envía a través de señales no-verbales. El observarte desde afuera de la pecera te ayuda a captar tus gestos faciales, tu postura, tu boca, tus ojos en llamas, tus manos temblorosas, en son de ataque. Es la misma técnica que utilizas para "estudiar" a tus familiares, a tus amigos, y a tus compañeros de trabajo. Lo que posiblemente te ha ayudado a ganarte el título de "psicólogo de la vida". Existen una diversidad de otras estrategias que nos ayudan a expresar y manejar el coraje de forma constructiva, pero por falta de espacio nos limitaremos tan sólo a mencionar algunas: Respiración profunda, relajamiento escalonado, re-estructuración del pensamiento, análisis de circunstancias, psicoterapia, sentido del humor, registros de incidentes de corajes, auto-hipnosis, desensibilización sistemática, la técnica de la silla vacía. La gran mayoría de estas técnicas requieren la intervención de un experto debidamente adiestrado.

Mientras tanto ¿qué hago con mi coraje?

No importa si te molestas por tus propias razones o por que otro te "saca el monstruo". Tú siempre tienes la opción de decidir cuán intenso va ser tu coraje, cuánto tiempo te va a durar, y qué vas a hacer con ese coraje. ¿Vas a reprimirlo? ¿Te gustaría hacer un berrinche, tipo niño de 5 años, pero versión de adulto? ¿O ofenderlo para que le duela? ¿O te gustaría expresar tu coraje de forma positiva, directa y constructiva? De ti depende.

Recuerda sentir y expresar coraje no es malo, es por lo contrario altamente deseable. Lo que debe preocuparte es si te ocurre con excesiva frecuencia, perdiendo el control verbal y emocional a la menor provocación, y dejando lastres de sangre, heridas que no cicatrizan y una sensación de soledad e incomodidad interna que no se mitiga con nada. Si tu coraje te domina a ti, en vez de tú a él, busca ayuda. ¡Ahora! ¡Hoy!


Tips para el manejo del coraje:

• Pensar de manera lógica y racional.
• Desafiar creencias erróneas sobre la ira.
• Minimizar el pensamiento distorsionado
• Desarrollar un nivel alto de autoestima y auto aceptación.
• Identificar sensaciones y emociones que han sido “tabú” en el pasado y abordarlos directamente.
• Aprender a desprenderse de los resentimientos.
• Detenerse y serenarse.
• Identificar la fuente de su ira.
• Verificar para comprobar si su ira es inadecuada.
• Emprender una acción positiva.

 
Fuente: Texto enviado por el autor, desde Cárdenas, Tabasco