Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
(16 de octubre de 2005)
 
Pubertad precoz, un salto brusco de niña a mujer // Alma Sandoval Valenzuela
 

Se le define como la aparición temprana de los primeros signos de desarrollo sexual: senos, vello púbico y olor axilar son las características más comunes. En la mayoría de los casos se desconoce su causa. Incluso, se habla de que la alimentación podría ser un factor determinante.

Mamá no pudo más que sorprenderse cuando comenzó a cambiar a su pequeña de seis años y notó un ligero aumento en el seno izquierdo. Lo primero que pensó es que la niña se había golpeado o, aún peor, que se tratara de algún tumor. Ese mismo día pidió cita con el pediatra. El médico le formuló un antiinflamatorio y una crema para aplicar alrededor de la zona. Tiempo después, la madre, se percató de otro leve aumento, pero esta vez en el seno derecho. La pequeña fue remitida al endocrinólogo pediatra, quien después de realizarle algunos exámenes determinó que la niña tenía pubertad precoz.

Este trastorno, que se define como la aparición temprana de los caracteres sexuales secundarios, es más frecuente en las niñas que en los niños. Por cada diez niñas hay un varón con desarrollo prematuro. En ellas se considera precoz cuando surge antes de los ocho años y en ellos antes de los nueve.

La pubertad, es la activación de dos glándulas endocrinas. En la mujer son el ovario y la glándula suprarrenal. El primero produce: aparición del botón mamario o ligero aumento del pecho, aceleración de crecimiento, figura redondeada, cambios genitales en vagina y vulva y la primera menstruación. Por su parte, la glándula suprarrenal hace que se manifiesten caracteres como: vello púbico, vello axilar, sudoración de adulto, piel grasa y acné.

En el hombre, la activación del testículo y la glándula renal producen todos los rasgos de virilización: aumento del volumen testicular, vello púbico (mucho más frondoso que en ella), sudoración, acné, cambios de voz, figura cuadrada, aumento de masa muscular, aparición de la manzana de Adán (en la garganta) barba y bigote.

Las pubertades precoces pueden ser completas e incompletas. En el primer caso, se activan las dos glándulas y en el segundo, sólo una. Así, un niña puede tener vello púbico sin que necesariamente esto se catalogue como un caso verdadero de pubertad prematura.

Los padres deben estar atentos a todos los signos de desarrollo precoz que sean persistentes y progresivos en edades inferiores a los ocho años. Una niña que antes de esta edad ya presente cambios físicos propios de adulta, muy seguramente puede tener su primera regla a los nueve años. Una vez surgen todos los caracteres sexuales, se calcula que pasan 18 meses para que aparezca la primera menstruación.

En el ambiente puede estar la causa

La pubertad precoz puede ser de tipo familiar, es decir, influye el ser hija de una madre que igualmente tuvo un desarrollo prematuro. La obesidad es eventualmente causante de una maduración rápida pero no de pubertad precoz.

Sólo el 30 por ciento de los casos tienen causas conocidas u orgánicas, como un trastorno endocrinológico, pero un 60 por ciento no tiene un factor establecido, así que existe un gran porcentaje de niñas precoces en su desarrollo en las que se desconocen las razones reales. Las causas pueden ser ambientales, más exactamente de tipo alimenticio. Esto tiene que ver con el uso indiscriminado de sustancias hormonales para aumentar el peso y la maduración de los animales que nosotros consumimos: cerdos, aves de corral, huevos, peces, ganado vacuno y derivados como la leche.

Esta contaminación se da generalmente por aplicación directa de hormonas hacia estos animales, pero también, de manera indirecta. El uso excesivo o el mal empleo de algunos pesticidas en la industria agrícola puede contaminar productos de consumo animal y humano. Esos agentes tienen consecuencias sobre la salud, que apenas ahora se comienzan a medir, porque se cree que actúan en tres niveles: reproductivo, aumento de cánceres y por su efecto hormonal pueden producir trastornos endocrinos.

Si no se corrigen estos factores ambientales, con el paso del tiempo la edad normal de pubertad podrá ser más temprana y cada día el rango de desarrollo correrá el riesgo de ser más amplio.

Contrario a lo que ocurre en las niñas, en los pequeños la pubertad precoz si tiene una razón aparente, donde en el 50 por ciento de los casos se encuentra una causa orgánica y casi siempre el problema es de tumores a nivel cerebral.

Rumbo a la adaptación

Uno de los problemas básicos que genera la pubertad precoz es que se deteriora el potencial de crecimiento. Si una niña tiene una programación de estatura determinada y si comienza una pubertad temprana, está en riesgo de perder su talla genética y quedarse pequeña. Pero no genera ningún trastorno de sexualidad o de fertilidad. De ahí que los papás estén atentos a los cambios de su hija para someterla de inmediato a un tratamiento.

Cuando los cambios se producen a muy temprana edad, la parte emocional de la niña, sin duda, también se afecta. Es posible que estas niñas menores de 8 años alcancen un grado de madurez emocional propio de los 13 ó 14 años, es decir, que se inquiete por los novios, la ropa íntima, las coqueterías y examine su cuerpo.

No es fácil saltar intempestivamente de la niñez a la adolescencia. Los papás deben lograr buenos canales de comunicación para ayudar a sus hijas en ese nuevo proceso en el que tienen mayores responsabilidades: el uso del desodorante, la toalla higiénica, el aseo personal, los primeros brassieres, etc. La idea es que así como se enseñó la rutina de lavarse los dientes, ahora se incluyan nuevos hábitos. Pero todo debe hacerse de forma natural.

Es necesario convertirse en facilitador y por eso lo mejor es ir al ritmo de la niña. No madurarla a la fuerza, ni hacer de eso una situación catastrófica. Tampoco mantenerla lejos de las responsabilidades que debe tener, como no permitirle que use sostén o cualquier otra ropa acorde con su desarrollo. Hay que procurar el equilibrio.

La pubertad precoz se puede tratar:

• Toda pubertad precoz debe ser estudiada para determinar su causa. Si se conoce el motivo de este problema, como por ejemplo un trastorno endocrino, se le da tratamiento a esa enfermedad. Pero si no hay una causa aparente y únicamente son visibles los caracteres sexuales como vello o botón mamario, la niña debe someterse a un tratamiento para retardar su desarrollo.

• La pubertad precoz se puede detener con medicamentos dirigidos a frenar el desarrollo prematuro. Son fármacos análogos de las hormonas que producen la precocidad, pero que dados de cierta manera hacen que el sistema que genera la aceleración de todos los signos precoces se mantenga inactivo.

• Los exámenes para determinar la precocidad infantil incluyen radiografías, resonancias magnéticas y análisis endocrinos muy especializados que determina el médico según el caso y que le permiten establecer si se trata de una pubertad completa o incompleta.

 
Fuente: Texto enviado desde Cárdenas, Tabasco