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Fiesta Patronal

(7 de septiembre de 2021)
 
 

Patrona de Bécal

Desde el nicho más alto del retablo inmaculado del centenario templo parroquial de mi amado Bécal, la belleza de la imagen de María Santísima irradia paz; finos rasgos se confunden con el crisol de la esperanza. Su mirada transparente toca rostros, acaricia con sus ojos, los ojos de sus creyentes; cabellera azabache toca sus hombros y sostiene la corona, alrededor un redondel de estrellas plateadas enaltece su grácil hermosura. Frágiles manos sobre el pecho, arropan el amor a su hijo Jesús y los hijos de su iglesia. Su cara tierna deslumbra; lucen en su semblante nácar, tenues labios coral, ¡beldad femenina que cautiva! De niña, la conocí; así la contemplo hasta hoy.

 

Procesión

Los abuelos me contaron que el ocho de septiembre era un verdadero jolgorio, desde muy temprano: mañanitas en el pórtico de la parroquia, voladores, cantos desbordados de los fieles ante los pies descalzos de Natividad de la Santísima Virgen -Patrona del pueblo-. Feligreses entonaban alabanzas, rosarios, ofrendaban ramos de flores a la Virgen.

Al término de la eucaristía, los custodios de la venerada figura, con especial cuidado y responsabilidad, la tomaban con delicadeza para sacarla del camerino de la Patrona, por antiquísimas escaleras descienden hasta el zaguán del ex - convento; un grupo de caballeros marianos la sostiene en hombros para pasearla por el cuadrángulo de la plaza principal, un cortejo de fieles la acompañan. Con el repique de campanas inicia la marcha, el derrotero de la procesión, sin faltar, cánticos, incienso y velas. Como verdadera reina, entra a la casa de Dios.

Una fecha esperada por los lugareños, incluso becaleños que residían en otros lugares, llegaban a la población para unirse a los festejos religiosos, pues esa fecha el señor Obispo de la Diócesis de Campeche celebraba la misa, algunos niños hacían su Primera Comunión o recibían el sacramento de la Confirmación.

El pórtico presumía su hospitalidad con la gente ataviada para la ocasión; la blancura de los trajes de confirmantes y neo-comulgantes resplandecía, se confundía con margaritas, crisantemos o gladiolos al pie de la Reina de Bécal.

El olor a pólvora de fuegos artificiales y el humo se esparcían entre las copas esmeralda de vetustos flamboyanes y almendros; los pretiles de jardines llenos de personas, niños y adultos deambulaban por el amplio atrio. Al compás de la charanga, repique de campanas, la bulla volaba por toda la plaza; venteros de golosinas, raspados, palomitas, chicharrones, helados, globos de azúcar ambientaban el escenario.

Completaban el acontecimiento popular: bailes, vaquerías o matinés en el corredor del palacio municipal; en los hogares, convivios familiares con el tradicional pavo en relleno negro o blanco, deliciosos tacos de cochinita pibil con sus refrescos bien fríos, reuniones que concluían entrada la noche. La mayoría de los visitantes llegaba en tren. Creyentes o no, eran partícipes de la fiesta patronal en completa algarabía.

¡Qué épocas! Quienes vimos la luz en el siglo XX rememoramos esos episodios de nuestra niñez o años juveniles.

Tiempo actual

Según la tradición oral de nuestros ancestros, existen relatos, anécdotas y leyendas que datan de tiempo atrás, acerca de la veneración de la advocación de la Virgen María en la localidad. Incluso, algunos afirman que la actual imagen fue sustituida por una más grande y divina (queda de tarea investigar cuándo llegó a este rincón campechano la preciosidad de imagen que veneramos actualmente).

Ahora, previo al novenario, se realiza el ritual de la bajada del altar principal para ponerla en el presbiterio donde presidirá su celebración, rodeada de flores multicolores, luces, el cirio y llamas de velas, veladoras. Tan cerca de los devotos para que puedan mirarse en la claridad de sus ojos, venerar a la inmaculada y protectora Madre.

Durante el novenario, la alborada con las tradicionales mañanitas, alabanzas, salves y cohetes despiertan con el sol; la entrada al templo se anima desde las primeras horas. Por la tarde, acompañados del ritmo de la charanga, llegan los creyentes con estandartes y velas para ofrendar a María Santísima. Los misterios del Santo Rosario, ramilletes de oraciones y cantos se dedican con fervor. Luego, el párroco oficia la misa, para después gozar del espectáculo de pirotecnia, quema del torito y, a veces, la danza de la cabeza de cochino; ¡una velada luminosa!

La festividad del ocho de septiembre de este año será diferente debido a las circunstancias derivadas de la pandemia. La venerada imagen saldrá de su morada para recorrer calles, esquinas, barrios de nuestra pequeña ciudad; se acercará para bendecir las casas, cobijar a sus hijos bajo su manto celeste e iluminar días de oscuridad, dolor y tristeza; se abrirán puertas y ventanas para admirar su belleza.

Natividad de María,
¡Patrona de Bécal!
bendice esta tierra mía.

Teresita Durán, D.R.© septiembre 2021.

 
 
 

Texto y fotos: Enviados por Teresita Durán Vela, el 7 de septiembre de 2021