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Rosario Castellanos. Cantos de libertad

(19 de mayo de 2020)
 
 

A través de la palabra, los recuerdos encuentran moldes para crear imágenes en los textos, metáforas matizadas en sonidos que confeccionan versos y párrafos que resaltan el poder del lenguaje. La voz poética desnuda la sensibilidad, vivencias, educación y valores cultivados en la historia personal; la misma naturaleza femenina desviste la discriminación, pule la belleza y enaltece la espiritualidad.

En el siglo XX, la literatura mexicana se nutrió con las obras de prolíferos creadores; una de esas voces fue Rosario Castellanos. Nació el 25 de mayo de 1925, en la Ciudad de México.

Una de las primeras en atreverse a expresar con libertad, la fuerza emotiva de la poesía, quitar el velo de la sumisión de las mujeres, mostrar con valentía a la sociedad las capacidades de las mujeres mexicanas, más allá de tabúes, prejuicios y cánones de una sociedad en épocas de inequidad e injusticia, de la etapa postrevolucionaria. Su forma singular de simbolizar la realidad de las comunidades indígenas, mostrar al mundo condiciones en desventaja de la vida de millones de niñas y mujeres del país, exhibiendo el plano inferior asignado en lo familiar y social, son algunos rasgos de sus composiciones literarias. Cultivó la poesía, narrativa, teatro y el ensayo. De sólida formación universitaria, firme convicción por una sociedad igualitaria, abanderó el eco del abandono femenino para impulsar diversos proyectos en su corta vida laboral pero profunda en su contribución: fue promotora cultural, directora de información y prensa de la UNAM, directora de teatro, catedrática en Universidades de México y el extranjero, investigadora y diplomática.

Destacan sus obras en Poesía (Trayectoria del polvo (1948), Al pie de la letra (1959), Lívida luz (1960), Poesía no eres tú (Obra poética 1948-1971). Cuento (Ciudad Real (1960), Álbum de familia (1971). Novelas (De la vigilia estéril (1950), El rescate del mundo (1952), Balún Canán (1957). Teatro (Tablero de damas (1952), El eterno femenino (1975). Ensayos (La corrupción (1970), Mujer que sabe latín (1973), El uso de la palabra (1974). Un personaje de las letras en el siglo XX en Hispanoamérica.

Galardonada con distintos premios y reconocimientos por su lucha incansable por los derechos y el respeto a los pueblos indígenas. Chiapaneca destacada, amante de lo cotidiano, de sus raíces y su género. Por su trabajo como escritora, mereció los premios Xavier Villaurrutia (1961) y Sor Juana Inés de la Cruz (1962), entre otros. Su aportación a la literatura es valiosa y su desempeño en actividades académicas, culturales y diplomáticas la posicionaron como una mexicana sobresaliente para su época. Falleció el 7 de agosto de 1974. Sus restos reposan en la Rotonda.

Afortunados los hablantes de la lengua española que saboreamos en silencio, la plenitud del pensamiento de una mujer generosa, sensible; cuya riqueza metafórica bordada en innumerables composiciones, la transparencia de su género, la fuerza de su voz habita en las historias y proyectos para una vida digna de sus iguales.

A 95 años de su natalicio, sirvan estas líneas, muestra de reconocimiento a su magistral obra literaria; una muestra de gratitud, a su contribución como “testimonio de afirmación feminista” dijera Lucía Fox Lockert.Su recuerdo alimenta las letras, nutre la inspiración de escritores contemporáneos. Ejemplo de liderazgo, reconocida como promotora del feminismo en Latinoamérica y defensora de los derechos de las mujeres mexicanas.

Rosario Castellanos. Un antes y un después en el feminismo en el país.

He aquí el poema:

JORNADA DE LA SOLTERA

Da vergüenza estar sola. El día entero
arde un rubor terrible en su mejilla.
(Pero la otra mejilla está eclipsada.)

La soltera se afana en quehacer de ceniza,
en labores sin mérito y sin fruto;
y a la hora en que los deudos se congregan
alrededor del fuego, del relato,
se escucha el alarido
de una mujer que grita en un páramo inmenso
en el que cada peña, cada tronco
carcomido de incendios, cada rama
retorcida, es un juez
o es un testigo sin misericordia.

De noche la soltera
se tiende sobre el lecho de agonía.
Brota un sudor de angustia a humedecer las sábanas
y el vacío se puebla
de diálogos y hombres inventados.

Y la soltera aguarda, aguarda, aguarda.
y no puede nacer en su hijo, en sus entrañas,
y no puede morir
en su cuerpo remoto, inexplorado,
planeta que el astrónomo calcula,
que existe aunque no ha visto.

Asomada a un cristal opaco la soltera
-astro extinguido-pinta con un lápiz
en sus labios la sangre que no tiene
y sonríe ante un amanecer sin nadie.

Mayo 2020.

 
 

Texto: Enviado por Teresita Durán, 19 de mayo de 2020 / Foto, tomada por Santiago Canto Sosa, de portadas de tres libros de Rosario Castellanos; Col. Lecturas Mexicanas, Cultura SEP y FCE.