La libertad del pensamiento emerge de los océanos del oscurantismo, los poetas de ayer, viven en las páginas de los libros; los de hoy, ofrecen sus creaciones; hombres y mujeres poetas, enaltecen la generosidad de la palabra, para hacer de ella, cómplice de la verdad, eco del silencio… dejarse cubrir con el manto espiritual de la poesía, abrasar el sentimiento que brota de las profundidades del ser. Con la poesía, el hombre canta, anhela, demanda… desnuda su voz…
En su honor, la UNESCO proclamó el 21 de marzo, como Día Mundial de la Poesía, una fiesta para que en todas las lenguas del orbe, la palabra adorne el espíritu, engalane la fraternidad de los pobladores de la tierra; el resplandor de los vocablos, acuñe el brillo del significado, lo deje descansar en las huellas en la memoria. Llega la primavera y con ella, la celebración de la poesía, el festejo que exalta la más bella construcción del pensamiento. En el día de la poesía, -amable lector- abone pensamientos positivos a su ser, deje germinar el conocimiento, en el jardín de la literatura.
Construyamos con los pequeños, mundos imaginarios, para zarpar en la embarcación más grande del planeta, tejer canastas con los hilos de la palabra o ¿por qué no? Subirse a una alfombra para viajar, haciendo escalas en cada nube y desde ahí, admirar el verdor de los prados y el azul de los océanos. Dejemos a los niños, zambullirse en los cauces de versos y descubrir el universo poético, el canto que apasiona y el llanto que adormece.
Sea el 21 de marzo, día festivo de la palabra. Expreso reconocimiento y admiración a los poetas, cantores de la vida; hago votos para que su voz anide en las almas infantiles, su ejemplo, guíe a noveles escritores. Mientras haya vida, habrá sueños… habrá poesía.
San Francisco de Campeche, Cam. 20 Marzo 2020.