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Serpentea la palabra

(6 de febrero de 2020)
 
Portada del libro. Cortesía de Teresita Durán
 

El lenguaje materializa el pensamiento, pone de manifiesto el poder de la inteligencia. Existen representaciones para comunicar ideas, estilos individuales para convertir imágenes en significados. La palabra es generosa.

Una forma universal de seducir a través de la palabra es la poesía. Ella existe y se desviste en los versos, navega afianzada en rimas, sostenida en cada estrofa, esmaltada con metáforas e incendiada por el fuego humano.

Todo cuanto el ser humano crea, se vuelve cercano. Ningún verso mancilla la pureza del significado, al contrario, cautiva con su música al intrépido cazador que se pierde en la oscuridad de la madrugada o bajo la niebla del alba. La poesía es un canto de esperanza. En cualquier lengua, su belleza exalta los sentimientos, elogia las cosas de la naturaleza, es vida. De la mente del hombre emana un torrente inacabable de imágenes, surgen figuras, paisajes, personajes, vivencias y emociones revestidas con la galanura de la fineza estética del lenguaje.

Del libro

Danza de la serpiente, de Ángel Nimbé, deshojó la fronda de sus sentimientos y conocimientos, para obsequiar en 30 esplendorosas páginas, centenares de versos.

El libro regala dos ventanas para contemplar la exquisitez poética de la autora: Manías de la ciudad y La danza de las serpientes. En la primera, el lector podrá contemplar Desavenencias matinales, Ciudad que ladra, Noche giratoria y Segunda canción para los días de la vida. A través de la segunda, la autora, deja sentir, un conjunto de huellas escritas, senderos claros para aproximarse a las profundidades de sus emociones.

 
 

La portada de la primera edición de la obra, es una ilustración de Jorge Daniel Contreras Martínez.

De la autora

Nativa de la ciudad de San Francisco de Campeche. Ávida de saberes literarios, recursos estilísticos y de su gusto por los libros, estudió Literatura en la Universidad Autónoma de Campeche, cursó el Diplomado de Creación literaria del INBA. Ha sido becaria del PECDA, organizadora y asistente del Primer Encuentro Regional de Mujeres Poetas en 2013.

Entre textos poéticos, informativos, de opinión o divulgación, su palabra serpentea entre líneas, teclados y páginas, algunas impresas, otras electrónicas. Su voz transita más allá de territorios.

La voz de Ángel Nimbé navegará en el tiempo, en las horas prendidas y noches enlunadas, en el frío del verano y la sequía del otoño; voz cantora que traspasa…

Como ella escribe “El mundo puede caber en la punta de tus dedos…” y verdad, que en sus manos, cabe el mundo.

 
 

Velada poética

En las entrañas de la Ciudad de los Cantares –Dzitbalché– en el primer día de febrero de 2020, bajo una noche fresca, ante centenares de miradas y abrigada por la calidez de familiares, amigos e invitados, fuimos testigos de la presentación de la primera edición del libro Danza de la serpiente, en el Centro Cultural El Abuelo, bajo la coordinación de la promotora Blanca Alicia Pech Salazar. Una velada de música y poesía.

Los comentarios de la obra estuvieron a cargo de la antropóloga Claudia Pech Salazar, quien destacó la calidad de los textos, la complicidad al descubrir sentimientos escondidos en los versos de la autora. Al afirmar “la poesía es el arma secreta… es rebeldía…” Su mensaje estuvo impregnado de admiración e invitación para sumergirse en las estrofas del libro.

Música y poesía vistieron la oscuridad, gracias al talento del maestro Israel Herrera, niños y adolescentes de la Escuela de música DOXA; la voz de Manuel de Atocha Sosa Quintal engalanó con sus interpretaciones el recinto.

Entre versos, cuerdas y emociones, Ángel Nimbé dejó a la noche ser cómplice de un inolvidable recuerdo, al recibir aplausos del público y un Reconocimiento.

Palabras finales

Gracias por iluminar con tus palabras, musicalizar las pulsaciones y hacer vibrar las cuerdas del pensamiento. Sin duda, vendrán nuevos libros… ¡Enhorabuena Nimbé!

6 de febrero de 2020.

 
 
 
Texto y fotos: Enviados por Teresita Durán