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Mujeres del campo. Incomprendidas y trabajadoras

(15 de octubre de 2019) - Artículos, comentarios... 2019
 

Parte de las actividades agrícolas en las comunidades mexicanas es realizada por manos femeninas, mujeres con serias necesidades económicas; se convierten en fuerza bruta para el logro de los proyectos familiares. En esta ocasión, amable lector, comparto algunas reflexiones sobre el trabajo de las mujeres campesinas.

Gracias a su esfuerzo, a diario podemos adquirir legumbres frescas para las delicias culinarias, flores silvestres que adornan mesas y comedores. Desde  muy temprana hora, se preparan para ir a la parcela o a la milpa; otras, en cambio, empacan las cajas con la cosecha, para transportarse a las comunidades cercanas y mercados públicos, en busca de compradores. Todos los días, esa rutina se dibuja y se repite; los hijos pequeños quedan al cuidado de algún familiar, si van a la escuela- son atendidos  por los hermanos mayores, quienes la mayoría de las veces,  adquieren el rol de padres-.

Esos rostros de mujeres desconocidas –a veces sonrientes o serias- son parte del costumbrismo, del paisaje de mercados y plazas: ¡qué va a llevar señito! ¡Cuánto le damos seño! ¡Cómpreme marchantita¡ ¡todo a cinco, lléveselo… es mi primera venta del día! Tales frases, acompañadas de expresiones con tonadas de desesperación, invitan a detenerse, voltear hacia las venteras y percibir en su mirada el deseo de ayuda.

Su faena poco valorada (en la ciudad), ignorada por la sociedad, es una fuente primaria de la economía familiar; ¿cuántas mujeres trabajadores del campo cuentan con servicio médico? ¿Cuántas madres son jefe de familia y viven explotadas por sus esposos o parejas? ¿A quiénes les interesa la calidad de vida de las mujeres del campo? ¿Acaso al comisario ejidal, las Uniones Agrícolas, la CNC, el Instituto de la Mujer, la Secretaría de Salud, legisladores o a los partidos políticos?

En la complejidad de la administración pública, la atención a ese grupo minoritario de mujeres trabajadoras, las intenciones de apoyo y programas pasa desapercibido, aun sabiendo que un porcentaje de campesinas cifran su futuro en la productividad, es insuficiente.

Por esas mujeres del campo, de todas las épocas de la humanidad y de las culturas; por esas figuras luchadoras y en la insurgencia de 1800, en la rebelión social de 1910 y en nuestros días, mujeres anónimas y valientes; a ellas mi admiración y respeto.

Ojalá la sociedad entera reconozca su fuerza, dedicación al  cuidado de los cultivos, entrega y tesón para el sustento familiar, la productividad del lugar donde habitan, su contribución a las actividades agrícolas en busca de su supervivencia; merecen nuestro respeto y trato digno.

San Francisco de Campeche, Campeche. 15 de octubre de 2019.

 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, el 15 de octubre de 2019