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Fiestas patronales. Herencia y tradición

(6 de agosto de 2019) - Artículos, comentarios... 2019
Gremio en honor al Cristo de la Misericordia, en la ciudad de Calkiní. 2014
 

Las expediciones europeas hacia tierras del nuevo continente marcaron una época de colonización, que al paso de los siglos despojaría la riqueza a los pueblos prehispánicos e impondría su gobierno, religión, lengua, estilos de crianza y educación.

El poder de la corona española sobre las culturas mesoamericanas despojó a los pueblos de sus deidades y creencias religiosas. La castellanización y la evangelización cristiana fueron armas poderosas que sometieron a los nativos; herramientas efectivas para la dominación.

Entre el temor y la imposición del poder de la iglesia, hombres y mujeres edificaron su fe, en busca de la protección de Santos y Vírgenes, en la creencia de milagros y oraciones, en las obras de Dios y la vida de Jesucristo. El catolicismo se expandió como la espuma del mar.

 

Religión

 

La iglesia católica heredó un vasto patrimonio arquitectónico a través de los conventos, templos, monasterios y otras construcciones. Los clérigos se ocuparon de evangelizar, educar en la vida cristiana, venerar a los mártires y a la Madre de Cristo.

Una vez consumada la independencia de la Nueva España y la expulsión de los virreyes y su corte, el catolicismo permaneció y hasta la fecha, millones de mexicanos alimentan sus creencias según los principios del catolicismo.

 

Fiestas patronales

 

Parte del legado español a los pueblos americanos es la religión católica; a la fecha, en centenares de ciudades y pueblos de México, prevalece la doctrina; los creyentes conservan costumbres y tradiciones.

Las comunidades de Campeche, como muchas del país, cifran su esperanza y protección en los Santos Patronos. Éstos inspiran a los pobladores a expresar su gratitud a través de festividades especiales en el día del Santo o Santa del lugar; en su honor, se preparan coloridas procesiones, alegre novenario, ofrendas y bailes populares. La feligresía participa gustosamente, colabora en las diferentes actividades, en tanto, un buen número de personas apoya con donativos en especie y económicamente.

El Cristo Negro, Señor de la Salud, el Señor de San Román, el Cristo de la Misericordia, San Luis Obispo de Tolosa, la Purísima Concepción, Nuestra Señora del Carmen, la Virgen de la Asunción, Virgen de Fátima, Santísima Virgen de la Natividad, la Candelaria y la Reina de México -Virgen de Guadalupe- iluminan a los devotos, quienes desbordan sus oraciones hasta el altar en los santuarios, entregan sus peticiones y con promesas acuden a la iglesia, en señal de agradecimiento por las gracias recibidas.

Las fiestas patronales son parte del folclor campechano. Cada año, iglesia y comunidad, religiosos y no creyentes, autoridades e instituciones comparten sus voluntades para el lucimiento de esos días de celebración que cada año se hace más vistosa con eventos artísticos, bailes, serenatas, espectáculos de pirotecnia, exposiciones por citar algunos; convirtiendo esas fechas, en diversión profana y festejo religioso.

 

Festejo religioso

 

Según el entusiasmo y liderazgo del párroco, aunado a la voluntad de la comunidad, participación de gremios y otros grupos, se organiza el programa de actividades, el colorido y la animosidad. Desde luego, no faltan alboradas, fuegos artificiales, mañanitas, estandartes nuevos, velas, hermosos arreglos florales, rosarios, misas y la alegre vaquería, con la tradicional danza de la cabeza de cochino. La combinación de todo lo anterior crea una estampa multicolor del folclor.

Una mezcla de aromas y colores con las flores en los retablos; los atrios lucen abarrotados; mujeres de todas las edades visten floridos ternos y huipiles que a la luz de velas y veladoras, resplandece en el rostro la luz de la fe.

La fiesta religiosa es parte del patrimonio cultural intangible; sin importar, el territorio y el número de habitantes, pueblos y ciudades gozan de la algarabía, entrejen las cuentas del rosario con las rogativas; los himnos marianos surcan en el aire; del espíritu de los fieles, emana gratitud.

Tradición y fe resplandecen en la gente; mientras con fervor los cánticos brotan en completa armonía, se elevan al cielo para ser escuchados y bendecidos, con el anhelo de recibir las gracias de salud, bienestar y paz. Así sea.

 
Procesión con la imagen de San Ignacio de Loyola, en el barrio Kilakán, en Calkiní 2019
 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, el 5 de agosto de 2019 / Fotos: Santiago Canto Sosa