Tierra de los Cantares
El libro de las danzas de los hombres antiguos es un manuscrito maya, singular en su género. A través de sus textos se desborda la cosmovisión de los habitantes del lugar. Una forma literaria descubre en cada uno de los 15 cantos, la sensibilidad y magia de los pueblos mayas. Cada uno dibuja el pensamiento, adoración y rituales religiosos, expresiones amorosas y contemplación de la naturaleza. Su creación se remonta al año 1440. Fue traducido al español por Alfredo Barrera Vásquez y publicado en 1965 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El libro Cantares de Dzitbalché es una joya literaria, parte del patrimonio cultural que debe difundirse entre los niños y jóvenes locales de este siglo; cuyo estudio y lectura en las escuelas, los aproximará al conocimiento y reencuentro con sus antepasados, a la comprensión del pensamiento plasmado por Ah Bam, descendiente del Ah Kulel de Diztbalché.
El canto del juglar (Cantar XI)
“El día se hace fiesta para los pobladores…” Así empieza el Cantar XI, evoca la anunciación de un nuevo amanecer para recibir con júbilo el canto de las aves; un nuevo astro llega para alumbrar la existencia. Rayos que bañan los campos, iluminan el andar y los senderos, encienden la fuerza y el renacer de la vida.
“Alegría del día en fiesta aquí en el poblado…” Este canto aun se escucha… el pueblo celebrará un aniversario más de haber sido declarado Ciudad. Diecisiete años difíciles, hilvanados con esperanza. Con el deseo colectivo de progreso y orden. Empañado por noches violentas, abandono, vandalismo juvenil, desinterés gubernamental y poca participación ciudadana. Ciertamente un nombramiento no asegura el tránsito a un cambio de vida, con servicios públicos dignos, en donde la honestidad y compromiso de servicio de sus autoridades sea distintivo y al mismo tiempo motivación para transformar el presente en una realidad a la altura del rango, sólo así, sus habitantes se sentirán más orgullosos del legado de sus ancestros, haber nacido y vivir en una ciudad.
Aunque no soy oriunda del lugar, guardo admiración por su historia, respeto por todos los nativos del lugar, amigos y familiares con quienes comparto lazos indisolubles de amistad. Dejo traslucir mis ideas a través de estas palabras con la pretensión de compartir lo que siento, sin agraviar a nadie. Con el deseo de compartir una reflexión y al mismo tiempo, invitarlos a proteger, preservar y promover la riqueza cultural e histórica de un pueblo laborioso.
¿Cómo olvidar tantas vivencias si son parte de mi vida personal y del pasado de una tierra que aprendí a querer y sigue en mi corazón?
Feliz aniversario. Ciudad de los Cantares.
Teresita Durán.
Octubre de 2018. |