Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
Columna de Teresita

Fiestas de abril

(12 de abril de 2016)
 
 

Las fiestas de los pueblos del norte del estado campechano son una auténtica tradición, sea en honor o no al Santo Patrono, familias enteras esperan pacientemente la llegada de la primavera y la pascua; en tanto,  autoridades locales o el comité organizador en plena negociación empresarial con las ganaderías, cervecerías, grupos musicales, agendan un programa variado para la diversión de chicos y grandes.

Abril es el mes con más fiestas. Ciudades, juntas municipales y poblados ofrecen a sus habitantes días de entretenimiento, procesiones, vaquería, matinés, tardes bravas con toros de lidia de la región o del interior del país, puestos con antojitos, juegos mecánicos, exposiciones de la producción primaria local, bailes y festivales culturales; en la plaza principal donde se encuentra el corazón del lugar, es punto de encuentro de paseantes y nativos. Aun cuando la economía es escasa, durante los días de la festividad religiosa y pagana prevalece algarabía en las calles del pueblo, incluso el mercado se nota con más movimiento pues, con seguridad, arriban familiares y visitantes.

 
 

Con el paso de los años, en algunas comunidades, la fiesta anual está en decadencia. Varios factores son causa de ello, por ejemplo, el desinterés de las autoridades por proteger el folclor, la situación económica, influencia cultural extranjera, los medios tecnológicos y la falta de comités ciudadanos para promover la conservación de costumbres y tradiciones. Cierto, esta década, es diferente al apogeo del siglo XX, ya no existen haciendas ganaderas, las actividades productivas se han diversificado, la migración de los jóvenes y la transculturalidad han modificado los festines populares. No se ha perdido todo pero sí se han dejado de realizar algunas actividades.

Fiestas de abril

Bécal se engalana en abril. Motivos varios: el aniversario de la Asociación Artística y Cultural Atenea Becaleña, la titulación de Villa y la tradicional Feria del Jipi. Tres sucesos que han marcado el devenir histórico cultural de la población, aunque se desconoce la fecha exacta de fundación, se dice que ocurrió durante la segunda etapa de la civilización maya quiché. Otras crónicas señalan el asentamiento del señorío Canul a partir de la desintegración de Mayapán. Situación que ubica a Bécal como un núcleo poblacional ancestral. El 1 de enero de  1916, la municipalización en el estado de Campeche reconoce a Bécal como cabecera de sección; fue hasta 2004 que el Congreso del Estado le otorgó el Título de Villa. Este año se ajustan doce años de dicha conmemoración.

 
 

En la primavera de 1994, surgió el anhelo de formar una agrupación que diera cobijo al talento de hombres y mujeres; contagiados por el optimismo y la inspiración de la diosa griega Atenea, el 4  de abril, de ese mismo año, se creó la Asociación Artística y Cultural Atenea Becaleña, bajo el lema “Por el fomento y la superación de la cultura y el arte”. Una sociedad civil legalmente constituida, apolítica, sin fines de lucro ni creencia religiosa. Agrupación que ha resistido las ausencias de asociados fundadores y carencias económicas, pero conserva el recuerdo de sus embajadoras, bailes y convivencias amistosas con sociedades hermanas de la región.

¡Qué mejor cierre de mes! Con la feria anual del jipi y los sombreros. Según fuentes consultadas, la Primera Exposición Regional, Industrial, Agrícola y Feria del Jipi, se realizó en 1939, organizada en ese entonces, por la Procuraduría de Asuntos Indígenas, a cargo de don Carlos Rivas Vargas. Una fiesta inspirada en la manufactura de sombreros y otras prendas artesanales elaboradas con la fibra del jipi. Justo en el apogeo de la producción sombrerera, las ferias cobraron importancia, ya que se convirtieron en el mejor escaparate para mostrar a foráneos, gobernantes y lugareños, la creatividad mágica de las manos becaleñas.

La feria anual de la Villa continúa siendo la exhibición auténtica de los sombreros y las creaciones elaboradas con la palma de jipi, una fiesta tradicional que sigue viva y conserva el  principal motivo de reunión de las familias de la tierra del sombrero.

Abril 2016.

 
 
 
Texto y fotos: Enviados por Teresita Durán Vela, el 12 de abril de 2016