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Columna de Teresita

El Campeche en los colores de Marco Chab

(29 de marzo de 2016)
 
 

Los colores adquieren vida y movimiento en cada uno de los lienzos de Marco Antonio Chab Yah. Pintor de Calkiní cuyas obras captan las raíces de la tierra que lo vio crecer. Originario de un pueblo yucateco, su infancia transcurre en las calles del legendario Calkiní. Tierra maya de coloridos paisajes, de mujeres mestizas ruborizadas al calor de la leña, afanosas galanas que embellecen las noches de vaquería y las procesiones del Santo Patrono por las calles adoquinadas de las comunidades de la provincia peninsular.

En los últimos años, su obra artística se exhibe en galerías y exposiciones temporales en museos del estado, ferias municipales, el vecino estado de Yucatán y la Ciudad de México. Cada vez, su nombre es reconocido y su obra apreciada por críticos y visitantes. Ha sido invitado a plasmar con sus colores y representaciones del ayer, escenas de otros siglos en edificios públicos.

En días pasados, la exposición pictórica Recuerdos de mi Campeche, muestra en la sala principal de Casa San Pablo, Mercado del arte, de la capital campechana, una decena de lienzos cuyo tema muestra la vida costumbrista en los hogares y pueblos de la región peninsular, pasajes urbanos de la antigua ciudad. Destaca un cuadro a todo color de la lotería campechana, sin duda, un repertorio que muestra el patrimonio cultural a través de los óleos policromáticos.

 
 

De Calkiní para el mundo, este destacado artista perfecciona sus óleos y acuarelas para matizar en cada trazo la emoción escondida en los retratos; combina las texturas que se vuelven cercanas a los sentidos cuando en los bodegones observas la frescura de las frutas de la región, y una jarra que invita a saborear un delicioso refresco de pitahaya. La luminiscencia de un vetusto quinqué alumbra la mesa o el fuego de la leña en la cocina es claridad en el rincón de la cocina. ¡Qué decir de los rituales mayas! El rostro de los hombres y mujeres es simbolismo puro de la cultura.

Marco Chab el artista, el pintor que se inspira en el folclor de su pueblo, en los pasajes del pasado, en rostros y miradas, en las delicias del mar y en los frutos de los solares y las quintas: un dulce saramuyo, una jugosa guanábana, una exquisita sandía o hasta un delicioso caimito esperan pacientemente sobre la mesa.

El pincelador de las tradiciones populares, de los sabores y colores; de los ternos multicolores y sonrisas de las más bellas mestizas campechanas.

 
 
 
Texto y fotos: Enviados por Teresita Durán Vela, el 29 de marzo de 2016