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Columna de Teresita

Pretensiones y realidades del año nuevo

(13 de enero de 2016)
 
Reunión de autoridades educativas en la Casa de Cultura (enero de 2016)
 

Cada inicio de año trae consigo un cúmulo de pretensiones, buenos deseos, renovación de proyectos y hasta compromisos personales que inspirados en el cambio y la novedad, el entusiasmo de los primeros días no siempre permanece durante los meses consecutivos. Es innegable que la atmósfera del año nuevo es ideal para reorientar o acelerar los pasos en busca de la meta.

Tiempo personal

Las  semanas inaugurales se pintan como ideales para transformar el presente. Cada persona es protagonista de su propia historia; voluntad y carácter son el motor para el logro de los propósitos. Firmeza, perseverancia para alcanzar el éxito personal. Aunque el esfuerzo y la tenacidad se multipliquen, al final vale la pena, esforzarse y disfrutar cada instante. ¡Qué importa un ambiente hostil!

Al menos, mantener una actitud positiva repele tanto negativismo del entorno y pesimismo de las personas cercanas.

Entorno

Sucesos alarmantes. La inestabilidad social en el contexto internacional y nacional, afecta a las poblaciones del orbe, modifica las relaciones humanas, abona la inseguridad mundial y la migración incontrolada de refugiados; todo ello, sin vislumbrar un paisaje pacífico inmediato en Siria, Michoacán, Guerrero, Cancún, Chihuahua y otras ciudades mexicanas. Si a esa situación, agregamos la invasión del consumismo en las sociedades actuales, la xenofobia, accesibilidad a la tecnología digital y el poder de las redes sociales.

Ese entorno está dañando los derechos humanos, emociones, valores y vínculos sociales. Gran parte de la población está expuesta a infinidad de aislantes afectivos, a dispositivos digitales que acercan peligros sociales y tejidos tóxicos que acorralan personas y familias. Las tecnologías de la información y la comunicación están rebasando las formas naturales del lenguaje humano y la convivencia, un riesgo latente… se aproxima a modificar los ambientes sociales.

En el plano de la economía, al borde del caos. El peso mexicano ante su peor momento en las últimas décadas, el precio de petróleo en sus más bajos niveles de costo; una fuga permanente de recursos del estado, aunada a la evasión fiscal de funcionarios, particulares, empresas, las finanzas nacionales al punto del caos. No basta con las aprobaciones de los presupuestos de ingresos y egresos recién aprobados, el país requiere  ajustar salarios de servidores públicos de primer nivel, disminuir los gastos de representación, suspender la pensión vitalicia a presidentes, limitar el pago a personal de seguridad, suspender tantas dotes a magistrados, senadores y diputados que han conservado por décadas el incremento de sus finanzas personales gracias a la burocracia. Situaciones como éstas harían una larga lista.

De frente al 2016

La reaprehensión del narcotraficante mexicano, la expansión del narcomenudeo a más comunidades, las elecciones de este año en varios estados del país, la presentación del modelo educativo por parte de la SEP, el incumplimiento de compromisos de alcaldes municipales en Campeche, etc… proyectan un paisaje poco alentador, crece la desconfianza y el temor. Este presente no es el mejor.

Llegó el 2016, un año bisiesto que regalará 366 días, lunas llenas, auroras, ocasos y días de esperanza para renovarse. El principio de año viste el espacio perfecto para atreverse a tener un proyecto personal, iniciar con un auténtico balance individual en diferentes ámbitos: salud, pareja, vida social, trabajo, escuela, economía, profesión, pasatiempos, comunidad, entre tantos, como se le ocurra a cada persona. Empezar por uno mismo debe ser un buen estreno para este 2016.

Enero 2016.

 
Celebración por la llegada del nuevo año, en el barrio La Concepción (1 de enero de 2016)
 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, 13 de enero de 2016 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2016