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Columna de Teresita

Educación especial y la discapacidad

(3 de diciembre de 2015)
 
 

En nuestro país, la legislación vigente en materia educativa asigna al Estado la obligación de brindar educación a las personas con discapacidad en un marco de equidad y en contextos inclusivos en las escuelas. Para tal cumplimiento, la construcción de rampas, adecuaciones arquitectónicas, capacitación a profesionistas especializados, dotación de materiales didácticos adaptados a las necesidades de aprendizaje, atención a padres y tutores, son consideradas condiciones básicas y de carácter permanente para la educación de los alumnos con discapacidad, para lo cual es vital una campaña constante de sensibilización a la sociedad, promoción de los derechos humanos, principios de justicia, igualdad de oportunidades, respeto en marcos de convivencia pacífica, actualización continua a autoridades educativas, docentes, personal de apoyo psicopedagógico y comunidad escolar. Las leyes por sí mismas no aseguran una educación inclusiva, es la suma de condiciones físicas, culturales, actitudes, valores éticos, prácticas profesionales y de corresponsabilidad entre los agentes del proceso educativo.

La inclusión de quienes tienen discapacidad, resulta de esfuerzos conjuntos y decisiones inteligentes; la familia, maestros, empresarios, políticos y funcionarios, cada uno, desde su posición juega un papel determinante. Cuando existe una cultura de aceptación de las diferencias y respeto a la diversidad, es posible el desarrollo de las capacidades humanas y la fortaleza espiritual para salir adelante ante los desafíos.

En el estado de Campeche, la educación especial ofrece dos tipos de servicio gratuito, a través de los Centros de Atención Múltiple y de las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER). Cuando el bebé con discapacidad recibe estimulación temprana, atención pedagógica, cuidados médicos oportunos y percibe la aceptación afectiva de quienes le rodean, es el principio de una educación infantil con bases para un pronóstico favorable con miras al logro de aprendizajes esperados. Esos son los primeros pasos, vendrá una serie de experiencias, retos, compromisos familiares e institucionales, en todo ese proceso, el maestro de educación especial, comparte el estelar junto con los padres.

Así, el equipo multidisciplinario de profesionistas interviene en las diferentes actividades recreativas, escolares, sociales, deportivas y culturales; se convierten en mediadores del aprendizaje, a través de estrategias didácticas adecuadas creando ambientes agradables en el aula; por esa noble labor que realizan a diario con los alumnos con necesidades educativas especiales, merecen  ser reconocidos socialmente.

En nuestro estado, en el año 2012, la LX Legislatura del Congreso aprobó el decreto para que el día 3 de diciembre sea el Día del maestro y personal de apoyo de educación especial. Una fecha simbólica a nivel internacional que otorga el reconocimiento de las personas con discapacidad, sus derechos y obligaciones. A nivel local, es el tiempo dedicado para distinguir a los maestros, educadoras, psicólogos, trabajadores sociales, terapistas y personal de apoyo a la educación especial, por su dedicación, compromiso, alto  profesionalismo y vocación de servicio, a favor de niños, adolescentes y adultos con discapacidad que reciben atención en los servicios escolarizados o de apoyo, dispersos en la amplia geografía de los once municipios.

Los trabajadores en educación especial asumen una demanda permanente para estar dispuestos a entregar tiempo, dedicación, conocimientos, paciencia, experiencia e inteligencia. Los maestros están conscientes de que lo que hagan o dejen de hacer, influirá en la vida de los educandos y dejará huellas perdurables.

Cuerpo, mente y corazón son los mejores dispositivos para impulsar buenas prácticas educativas, comprender las diferencias, respetar los estilos y necesidades de aprendizaje, creer en las potencialidades sin crear más limitaciones para la vida, potenciar las capacidades sin importar los límites de la discapacidad. Las personas con discapacidad tienen capacidades y talentos. Sueños y derrotas, derechos y obligaciones, más allá de una silla de ruedas, un bastón, unos audífonos o un movimiento lento, la discapacidad se compensa con otras habilidades y desarrolla nuevas virtudes. Si desde edades tempranas se estimularan las capacidades, se estará creando un semillero de profesionistas, pintores, cantantes, músicos, poetas y escritores que le canten a Campeche, a su gente y a nuestra Patria.

¿Por qué no formar un escultor, un músico destacado, escritor reconocido, atleta paraolímpico, ingeniero, terapista físico o maestro? La discapacidad no es un límite, es un reto. El éxito no es causalidad, es fruto de constancia, preparación, disciplina y espíritu de superación.

En educación especial se trabaja con pasión, y ese entusiasmo es una exaltación a la calidad humana, un estado anímico flexible que se impulsa desde el interior. En verdad, es emocionarse por las sonrisas de los alumnos, contagiarse de la curiosidad, alegrarse por el descubrimiento de una información, contemplar en silencio las miradas chispeantes de los adolescentes, sentir la victoria cada vez que un alumno triunfa o muestra que ha aprendido.

¡Felicidades a la gran familia campechana de educación especial! su tarea no termina cuando termina la jornada escolar, continúa… porque su labor se nutre con la esperanza de disfrutar el éxito de la inclusión de sus alumnos con discapacidad y la celebración del éxito en sus familias.

 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán, 2 de diciembre de 2015 / Foto: Departamento de Comunicación del Ayuntamiento de Calkiní, 3 de diciembre de 2015