Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
Columna de Teresita

¿Qué celebrar el Día del Maestro?

(15 de mayo de 2015 - 8 de junio de 2015)
 
 

La situación actual del país muestra un panorama de incertidumbre: campañas electorales sustentadas en descalificaciones entre candidatos, con propuestas al aire difíciles de cumplir, el posicionamiento  de las redes delictivas, enfrentamiento cotidiano de las fuerzas del orden con los cárteles, la inestabilidad social que impera en varios estados, conflictos magisteriales, injusticia e impunidad en los tres niveles de gobierno, una larga lista de problemáticas... ¡Un panorama sombrío! Sí.

A veces quisiera no saber  ese tipo de noticias tampoco observar calles deprimentes ni camellones con bolsas de basura amontonada en la ciudad y en los poblados, sino disfrutar publicaciones agradables, enterarme de jóvenes triunfadores en certámenes escolares, niños declamadores en magnos escenarios, estudiantes universitarios creadores de proyectos, maestros con resultados excelentes en los exámenes, colegios con amplios jardines, directores gestores, supervisores escolares con liderazgo académico, hospitales con personal especializado, servicios públicos de calidad, gobernantes honestos… etc… es posible enumerar una larga lista de deseos y pretensiones ciudadanas.

Un voto de esperanza que se abona no con sueños sino con acciones: educación, seguridad, empleo y justicia. Nuestro presente tiene dos caras, una esperanzadora y otra, desalentadora.

La complejidad de la situación dimensiona la realidad, ante un entorno agresivo, vale la pena apostar por una posibilidad: educar para la vida y cumplir con los preceptos del Artículo Tercero Constitucional, formar en el presente al  mexicano del mañana; en ese desafío, entre tantos personajes, interviene un protagonista singular, existe uno en la vida escolar de las personas, el que convive centenares de días, decenas de años en comunidades de aprendizaje, estimulando la adquisición de hábitos y abonando para la formación de competencias ciudadanas. ¡Es el maestro!

Me refiero al maestro, pero no el que cubre el rostro ni acosa y vandaliza, sino a la mujer, al hombre, al ser humano que abraza el compromiso de educar; al profesionista que contribuye en la construcción de conocimientos, desarrollo de competencias, que nutre con valores, actitudes positivas y con su ejemplo, al infante o al joven que trabajará y cuidará de nuestra vejez.

Hoy día, la imagen del docente tiene muchas tonalidades, algunas opacas, apenas brillantes y escasamente perceptibles. Con el devenir de los años, la concepción y reconocimiento social de la profesión  se ha transformado: el aprecio al maestro rural en la época postrevolucionaria, el desempeño de los docentes durante el tiempo de Lázaro Cárdenas, la modernización educativa de los noventa y sus repercusiones en el magisterio,  la actual reforma legislativa en materia educativa, han trastocado las conductas y valores del magisterio nacional.

Los maestros de principios y finales del siglo XX respondieron a las necesidades de su momento, a los criterios para ingresar a las escuelas normales, su incorporación a la plantilla laboral, la promoción a otras categorías de puesto; los incentivos económicos y ascensos se asignaron con escasa transparencia según los procesos de selección o concursos de oposición aprobados en ese tiempo; al menos, para el segundo decenio del siglo XXI, los mecanismos se modificaron, atendiendo a las disposiciones federales  de la reciente legislación en materia del Servicio Profesional Docente. No hay duda, los cambios no son estáticos, son temporales.

El magisterio mexicano en cada uno de sus agremiados, se encuentra en una etapa de desajuste, asimilación y acomodación interna,  si bien, el acceso a la información del marco normativo, convocatorias y publicaciones en sitios oficiales están disponibles, es evidente la escasa cultura lectora, falta de sensibilización y difusión que aunada a una marejada de rumores, acrecienta la incertidumbre; inseguridad que se convierte en desconfianza,  repercute en el pensamiento crítico y analítico al tomar de decisiones. Independientemente de la fase de la carrera docente donde se sitúe el trabajador de la educación (ingreso, permanencia, estabilización y retiro) su presente y futuro dependerá de su propio proyecto de vida profesional.

En la víspera de los festejos del día del maestro, ¿Qué celebrar el 15 de mayo? Seguramente, los motivos son diversos. Cada persona tiene su propia respuesta, por ejemplo, entre lo que piensa un alumno de primaria y un adolescente de secundaria, hay diferencias, un joven de bachillerato, adulto universitario, ¡qué pensar de las opiniones de los padres de familia! No se diga, las encuestas de opinión pagadas por televisoras, reportajes oficiales o las notas periodísticas que inundan medios impresos y electrónicos. Todas cada y una de las opiniones, tienen una razón.

¿Quién escucha a los maestros? ¿Alguien le preguntará acerca de sus sentimientos, de sus logros y frustraciones? ¿Alguna compañía se interesará en su trayectoria profesional? ¿Qué opinará un maestro del profesor de sus hijos?

De lo que sí estoy convencida, que el reconocimiento social al desempeño docente, respeto de padres, colegas y alumnos, son muestras de gratitud que la comunidad expresa a quienes ofrecieron enseñanzas, conocimientos, ejemplos positivos y experiencias valiosas para la vida.

A lo largo los años, la labor de los maestros se convierte en entrega plena; al menos, esa esencia distinguía el quehacer de algunos educadores egresados de las escuelas normales. Cuando ese espíritu guía la tarea, fortalece el deber moral en la educación de niños y jóvenes, al final, llegan  las recompensas.

Aprender  de maestros extraordinarios, retroalimenta actitudes y valores; en lo personal, reconozco como las  maestras  destilan sencillez en su trato, sinceridad en sus palabras y disciplina. Siempre activas, mujeres incansables, generosas, sus pasos conducen a cumplir cabalmente su misión: servir al prójimo. De los maestros, aprecio su calidad humana, férrea convicción  por la superación y  compromiso por el crecimiento cultural, son cualidades elogiables. Mi gratitud a todos ellos por su ejemplo.

Maestras y maestros, referentes de la sensatez, su pasión por la docencia, el cumplimiento en su trabajo, los convierte en figuras irreemplazables, educadores que dejan huella, porque permanecen en la memoria y en el corazón.

A través de estas líneas, expreso admiración sincera y respeto, a mis colegas,  a los maestros comprometidos con la profesión, defensores de los valores morales y entusiastas servidores sociales, porque su ejemplo es luz para quienes  ejercen a diario en las aulas, motivan al estudio e impulsan la preparación del ciudadano. Su  ejemplo nutre el presente y futuro de la profesión que con orgullo comparto con los homenajeados en el día del maestro; su vida, modela armonía. Compartimos ideales, coincidimos en el mismo sendero, en los mismos sitios, creemos en la educación.

Felicidades.

 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, el 12 de mayo de 2015 / Foto: Santiago Canto Sosa, 2010