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Columna de Teresita

Inserción laboral en la docencia

(4 de marzo de 2015)
 
 

Durante la  vida laboral de las personas suceden eventos afortunados y poco agraciados, también días de éxito y horas de frustración. Pueden ser  varios años o décadas de trabajo que hilvanan la edad productiva del asalariado. Ciertamente la legislación vigente en materia laboral, dispone derechos, obligaciones, prestaciones, estímulos y  otras consideraciones, lo cierto es que cuando el trabajador ingresa, permanece o se retira, manifiesta desconocimiento de esas  leyes, acuerdos o procedimientos administrativos vigentes.

En estos días, tener un empleo significa asegurar el ingreso económico, oportunidad para el ejercicio profesional y la bendición de una ocupación digna. Pertenecer al grupo de trabajadores, es un privilegio; a diferencia, de las personas desempleadas que amanecen con la angustia o desesperación de tener dinero para comprar los alimentos del día o para llevar a los hijos al doctor.

Las cifras de desempleo son alarmantes, el lento crecimiento económico y la escasez de oportunidades laborales en la entidad y en  muchas comunidades mexicanas, siguen siendo un pendiente de la administración pública y de los inversionistas en la  iniciativa privada. Aquellos trabajadores de las dependencias gubernamentales en sus tres niveles –denominados burócratas /servidores públicos-, tienen asegurados sueldos y prestaciones sociales; en la iniciativa privada, la situación es similar, con el agregado de la exigencia estricta en el cumplimiento de las normas, la solidez financiera de las empresas y la responsabilidad de los trabajadores.

Hoy día, las bolsas de trabajo son escasas, los requisitos para ocupar vacantes y las condiciones del contrato son incongruentes en la mayoría de los casos. Interesados con perfiles académicos no contemplados en los puestos, experiencia laboral no reconocida, tipo de sueldos, entre otros requisitos, alejan a los aspirantes a las categorías y puestos laborales.

La situación es crítica y no es ajena para los profesionistas o aspirantes a un puesto en la educación básica y media superior, quienes a partir del 2013, el marco normativo establece los procesos y criterios de evaluación para obtener una plaza, permanecer con la categoría de la función y promoverse.

Actualmente  conseguir trabajo en la educación pública ha dejado de ser una opción atrayente para gran parte de personas, optar por estudiar en las escuelas normales o alguna carrera afín, cuyo campo laboral sea la educación básica o media superior, ha dejado de ser oferta atractiva que garantice estabilidad económica y seguridad vitalicia. Si bien, la política educativa mexicana aspira cumplir con los  compromisos de la OCDE para alcanzar los niveles de calidad, aún hay pendientes en aspectos como el económico, indicadores de desarrollo humano y otros que impiden el logro  de metas educativas.

En el ámbito educativo, la generación de vacantes a nivel nacional y la idoneidad de los solicitantes, pone de manifiesto la urgencia de contar con  la cantidad suficiente de docentes que cubrirán los espacios que dejarán los docentes jubilados;  egresados con el perfil requerido, con las competencias necesarias para el desempeño docente, personas interesadas en el trabajo pedagógico y dispuestas a dedicar muchos años a la profesión.

La Ley general del servicio profesional docente establece las disposiciones fundamentales, criterios y términos para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el servicio, un documento obligado para analizar y conocer por los futuros profesionales que cifren sus expectativas laborales en el magisterio. Obtener mayores puntajes en el concurso de oposición para la asignación de plazas es apenas una parte del proceso de ingreso al servicio profesional, sucesivamente se presentarán otras etapas: una será la asignación de un nombramiento provisional para ocupar una vacante, y “al término de los seis meses de labores sin nota desfavorable en su expediente”, dará lugar a un  nombramiento definitivo y durante un período de dos años tendrá el acompañamiento de un Tutor.

Este tema como otros en el terreno de la educación,  son complejos en su constitución y procesuales en su desarrollo, sin menospreciar alguno, abordaré algunas ideas para significar la participación de los tutores en educación básica, pues su nominación atenderá criterios y procedimientos de selección para realizar las funciones de apoyo, acompañamiento y seguimiento al docente o técnico docente que ingrese al servicio profesional.

La docencia es una de las actividades con las que se interactúa de manera más cotidiana a lo largo de la vida. Hay prácticas que se aprenden tempranamente, durante la propia experiencia escolar como alumnos y que, por tanto, hacen suponer que se trata de un quehacer ya dominado.  Luego se continúa aprendiendo a ser docente en las instituciones formadoras y en las escuelas de práctica. Pero el aprendizaje no se detiene: los centros educativos en los que se desempeña la tarea también constituyen importantes espacios de formación y socialización; son una fuente de nuevos desafíos y de aprendizajes en todas las etapas de la trayectoria,  pero, muy especialmente, al inicio de la profesión.

Por lo tanto, un elemento clave es la forma de  impulsar el desarrollo profesional de los docentes, cómo promover el cambio actitudinal y  la cultura laboral. En ese sentido, el modelo sugerido para acompañar los primeros años de desempeño del maestro principiante,  apoyar a las escuelas  parecen ser un factor con gran potencial debido a la experiencia de los docentes tutores y a su capacidad para atender las necesidades técnico - pedagógicas, de adaptación al contexto escolar, de pertenencia y el sentimiento de responsabilidad de estar al frente de un grupo escolar.

No hay duda, la formación docente atiende un proceso complejo y de larga duración, una etapa inicial de acompañamiento entre pares que puede realizar un maestro en servicio, el director, supervisor, asesor técnico pedagógico o un maestro jubilado (poseedor de una trayectoria y un cúmulo de conocimientos y experiencias) reconocido por la calidad de su desempeño.

Hay una gran diferencia entre los maestros del siglo XX y los de ahora, los escenarios  han cambiado, los alumnos no son como usted ni como los de antes,  las familias se organizan diferente, a lo anterior, agregamos el desajuste que se produce entre los esquemas teóricos e ideales aprendidos en las Normales y el funcionamiento complejo, a veces caótico de la realidad escolar a la que se enfrentan los noveles.

Los maestros principiantes en la carrera docente y los tutores serán el binomio ideal para compartir, seguir aprendiendo y mejorar la educación en las escuelas,  retroalimentarse en forma continua sobre el quehacer pedagógico y seguir enamorados de la carrera.

La docencia no es una labor simple, es un ejercicio profesional, trabajar como docente ha dejado de ser una opción fácil,  se ha convertido en una alternativa laboral para quienes aspiran crecer, enseñar, aprender, contribuir en la formación de los niños del presente y adultos del futuro,  dedicando buenos años a su proyecto de vida y  a su propia autorrealización.

¡Bienvenidos docentes noveles, gracias docentes experimentados!

San Francisco de Campeche, Cam. 4 de marzo 2015

 
 
 
Texto: Enviado por Teresita Durán Vela, el 4 de marzo de 2015 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2014