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Columna de Teresita

Adultos mayores, guerreros de la vida

(28 de agosto de 2014)
 
 

La vejez es una etapa natural de la vida. Con el paso del tiempo, la misma evolución de los seres vivos predispone cambios biológicos. El avance inevitable de los años, la transformación del cuerpo, la piel, el color del cabello, la dentadura y hasta, el sentido del humor, son algunas señales de que el hombre y la mujer arriban a una escala en la ruta por la vida…

La adultez precede a la vejez. Cumplir años no es un estado de envejecimiento, acumular décadas, enriquece el arcón de experiencias, permite a la persona atesorar un caudal de recuerdos y vivencias. En ocasiones, cada cumpleaños se acompaña de una resistencia invisible, pareciera que apagar más velitas equivale a trazar arrugas en la piel, significa empezar una etapa diferente, quizá con ciertas dificultades fisiológicas, motricidad lenta, baja velocidad para caminar o alguna complicación en la salud. Convertirse en adulto mayor, es aproximarse a la época de oro, donde relucen logros y se acumula riqueza. Desde luego que esa condición no es igual para todos, pues dependiendo de las circunstancias personales y ambientes familiares, la diversidad de historias abunda.

Según el INEGI, en México existen 10.9 millones de personas adultas mayores, en seis millones de hogares hay un adulto mayor como jefe de familia; otro grupo, no cuenta con compañía, representa un millón de hogares habitados por adultos mayores solos. Ese balance numérico indica que los mexicanos viejos (sin que sea una connotación peyorativa) ante un entorno desfavorable,  los convierte en un sector vulnerable, víctima de maltrato físico, psicológico y emocional. Una situación que enciende luces rojas por el aumento de adultos mayores solos, sin seguridad social ni pensión económica, expuestos al abandono y casi casi, catalogados incapaces,  no productivos, próximos a la muerte.

No podemos negar que las personas mayores fueron  adolescentes, jóvenes y adultos, celebraron muchas décadas dedicadas al trabajo, crianza de los hijos (y hasta de los nietos), edificando el patrimonio familiar, sosteniendo la empresa, cuidando la milpa. A  veces, exponiendo su salud, excediéndose fuera de casa para traer el pan a la mesa y ahora que son ancianos vivan en el olvido. Suele suceder.

Considero que es posible crear un escenario agradable para cambiar  esa imagen de omisión, es una tarea personal sí, también  familiar, incluso de labor social y cultural.  Los proyectos institucionales y gubernamentales serán sólo eso, sí no se educa desde la familia hacia el cuidado y protección de los abuelos; sensibilizar a la comunidad en su conjunto, acerca del valor de la vida, si bien, algunos adultos mayores han dejado de ser aportar a la economía, son altamente productivos con sus enseñanzas, sus testimonios de vida ejemplifican. Cada  etapa de la vida del hombre tiene sus años de gozo y prosperidad, para que cuando se avecine la ancianidad,  disfrute del reconocimiento de los demás y el regocijo permanezca en su rostro.

Quien esto escribe, les habla con la voz de la experiencia. Cada instante con mis padres ancianos, descubro el misterio del envejecimiento. Veo la lentitud para levantar sus pies, incapacidad para controlar los cubiertos,  imposibilidad para ponerse de pie rápidamente y otras limitaciones físicas, sin embargo, conservan la alegría cuando nos encontramos, siento en sus manos la fuerza inspiradora para agradecer que están vivos y amanecieron, porque no sé si al otro día, verán el sol, estarán en la mesa saboreando sus galletas preferidas, sentirán la frescura de la tarde y ambos se contemplarán como lo han hecho en los últimos 68 años que comparten la misma casa, pues a sus casi noventa años, permanecen unidos en la el pasado y presente,  sentimientos y amor que comparten en el mismo sendero. ¿Cuánto tiempo seguirán así? ¿Cuánto más disfrutaré su presencia, su piel, su voz y su calor? No sé. He aprendido a vivir su vejez.

Por ellos y para todos, canto: ¡Valiente adulto mayor, los años te hicieron resistente a las tristezas y al dolor; enciende con la luz de la sabiduría, el camino de los tuyos y los otros!

Mi respeto y gratitud a los adultos mayores, guerreros de la vida. Ejemplos de victoria.

28 de agosto de 2014.

 
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 28 de agosto de 2014 / Fotos: Departamento de Comunicación del Ayuntamiento de Calkiní, 2013.