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Columna de Teresita

Ruta de Mejora Escolar. Corresponsabilidad

(19 de agosto de 2014)
 
 

El Sistema Mexicano ha puesto énfasis en la educación básica, los resultados educativos no son satisfactorios, prevalecen deficiencias en los resultados de logro académico, insuficiencia de infraestructura, baja calidad en la formación magisterial, escasez de recursos didácticos y tecnológicos, falta de liderazgo de directivos y supervisores, exceso de programas, entre una lista de causas, posicionan a estudiantes, docentes y la educación de los mexicanos, en situaciones de desventaja tanto a nivel de desempeño escolar como de funcionamiento en la vida diaria. ¿Qué pasó? ¿Cuál es la situación actual? ¿Hacia dónde va la educación? Hacer un alto para cambiar el rumbo es necesario. Tiene sus costos no sólo desde lo económico sino en lo cultural, laboral y social. Vale la pena, cimentar un presente seguro a la generación de niños y jóvenes; la sociedad y la nación lo requiere.

La continuidad de la vida en los planteles muestra un dinamismo sin precedente; desde hace varios días, directivos y docentes de educación básica están inmersos en un proceso de análisis, reflexión, autoevaluación y toma de decisiones para iniciar con entusiasmo y con claridad en las acciones para este  nuevo ciclo escolar.

La implementación de tareas derivadas del marco normativo vigente para la educación en el país, sugiere entre otras condiciones, el fortalecimiento a los Consejos Técnicos Escolares, como el espacio idóneo para que el colectivo docente dedique tiempo al diagnóstico de su realidad, identifique en qué aspectos avanzaron, poco o mucho, sí lograron los objetivos planteados, por qué sí o debido a qué factores no se alcanzaron las metas; sin duda, un ejercicio  de autoevaluación,  discusión y hasta de confrontación, ¿qué se pretende con trabajo previo al inicio de clases? Seguramente habrá infinidad de respuestas, unas en contra, otras a favor, lo valioso es aprovechar los días precedentes a la llegada de los estudiantes a las aulas, para compartir experiencias profesionales, determinar las prioridades (mejora de aprendizajes, ausentismo, rezago y abandono escolar, convivencia escolar) acordar conjuntamente las acciones a realizar y las metas a alcanzar.

Estas prácticas que paulatinamente desaparecieron en las escuelas, ahora se retoman, con más organización y dirección. En ocasiones, la rutina desvía la sensibilidad hacia la realidad, impide el reconocimiento de alguna problemática y casi siempre, imposibilita la interacción entre compañeros, la comunicación es limitada, se dejan de compartir estrategias y no existe corresponsabilidad en los proyectos escolares.

 
 

En cada escuela, los docentes, padres de familia, tutores, alumnos y directivos, tienen funciones, deberes y compromisos que se dejaron de lado, con el enfoque actual sugerido en los Consejos Técnicos Escolares, todos son protagonistas, responsables de la mejora de los aprendizajes en escritura, lectura, matemáticas;  la asistencia a clases todos los días, fomentar la convivencia  pacífica, detener el ausentismo y evitar el abandono escolar.

Si bien, las disposiciones del marco normativo en la educación básica impulsan la transformación de prácticas, el dinamismo en los planteles, el liderazgo de directivos y la autonomía en la gestión escolar, el siguiente paso será la implementación de la Ruta de Mejora en cada escuela, un proceso basado en el análisis situacional del contexto y la evaluación, para priorizar las necesidades, diseñar objetivos, acciones que se implementarán durante el curso, realizar el seguimiento y la rendición de cuentas. Cada plantel tiene su propia realidad, las escuelas no son iguales.

La corresponsabilidad es uno de los retos para  la educación actual, incluyendo a las autoridades educativas desde el ámbito de su competencia; los docentes desempeñar con profesionalismo y responsabilidad su labor.

Los  padres tienen que involucrarse más, apoyar a los hijos en las tareas escolares, vigilar su conducta, estar atentos a cambios en el comportamiento, cumplir con sus deberes  tal como lo cita la Constitución y la Ley General de Educación. En tanto, no existan cambios actitudinales positivos y la cultura laboral del magisterio acuñe apatía, desconfianza y pesimismo, difícilmente el desempeño profesional de los docentes promueva aprendizajes permanentes, duraderos para la vida de los alumnos que  enfrentarán  los retos del siglo XXI.

El país entero está experimentando un período de cambios, el Sistema Educativo Mexicano se ha sacudido desde su interior, es tiempo de redoblar esfuerzos, consumar la corresponsabilidad entre los actores educativos, regresar la confianza a la sociedad, creer en el potencial de los maestros, fortalecer la función de los supervisores, disminuir la reprobación… cumplir cabalmente con el Artículo Tercero Constitucional.

 
 
 
 
Texto y fotos: enviados por Teresita Durán Vela; 19 de agosto de 2014