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Columna de Teresita

Voces y experiencias. Foros de consulta

(21 de mayo de 2014)
 
 

En educación, el cambio es parte de los procesos de desarrollo y mejora. Quienes ejercieron la docencia antes y después del México revolucionario, enfrentaron otras circunstancias. El reconocimiento social fue evidente. Mucho de esas manifestaciones debe su origen al papel histórico de las escuelas normales, desde sus aulas se han formado millares de maestros que a lo largo del territorio nacional cumplen con el compromiso gubernamental de ofrecer educación gratuita y obligatoria.

El espíritu del normalismo es una llama viva, en algún momento se vio amenazada casi a punto de la extinción, sin embargo, resistió; la formación inicial de los docentes es la principal responsabilidad, por ella, necesitan fortalecerse las Normales.

El presente y futuro de este siglo globalizado está direccionando la formación de los docentes, éstos, no pueden conformarse con los instrumentos de antaño, el dictado, las planas o la copia, ni hacerse experto en técnicas expositivas; la propia naturaleza de los grupos en los colegios, el acceso a las tecnologías de la información, demanda un replanteamiento de los modelos didácticos, organizativos y en consecuencia de las prácticas docentes en el aula. ¿Qué y cómo aprenden los alumnos? ¿Por y para qué asisten los jóvenes a la escuela? ¿Qué y cómo enseñan los maestros? Son algunos cuestionamientos vigentes que deben orientar las prácticas pedagógicas en las aulas de las escuelas normales e instituciones formadoras de docente, hacia una vinculación entre formación profesional docente y la atención de necesidades reales del Sistema Educativo Nacional.

En ese tenor, la Secretaría de Educación en el país, está realizando foros públicos para revisar propuestas del modelo educativo para la educación básica y normal. Por cierto, la capital campechana será sede del foro regional sureste, recibirá a académicos, estudiantes, investigadores, docentes, autoridades y público en general local y de otras entidades, para participar en un mecanismo de consulta a través de mesas de trabajo, donde analicen y propongan alternativas de mejora para la oferta educativa, desarrollo docente, diseño curricular, infraestructura y modernización de la formación de los docentes, atendiendo las disposiciones legales actuales, acordes a las necesidades del país.

En su momento, la política educativa federal ha atendido aspectos claves: aumentos salariales, infraestructura, becas escolares y capacitación de profesores de las escuelas formadoras de maestros. A la fecha no han sido suficientes pues persiste una desvinculación de los conocimientos y habilidades didácticas básicas con el resultado de los niveles de logro en los exámenes nacionales para la asignación plazas docentes, lo cual revela vacíos de la malla curricular (como le llama actualmente). Si a lo anterior, agregamos el rezago en el plano de las tecnologías de la información y la comunicación, escasez de proyectos de investigación educativa en contextos reales, conformismo, pasividad y mediocridad en algunos actores educativos, los resultados proyectan un retroceso y no un avance en la mejora de la calidad educativa en la preparación de maestros, pues se desatiende la Reglamentación para la incorporación, promoción y permanencia del personal académico y directivo de educación normal, se aparta la relación teoría-práctica y el seguimiento a egresados, contribuyendo a resultados poco satisfactorios en la formación inicial de los futuros educadores.

El siglo XXI es diferente a la época de estudiantes normalistas de los profesores en servicio. Hoy, las sociedades están cambiando aceleradamente, las tendencias en educación varían con las necesidades sociales, culturales, económicas y políticas. La evolución de los modelos educativos atiende a los procesos sociales, el cambio en las prácticas pedagógicas es una constante; el aprendizaje no es estático y la educación es un proceso de formación permanente.

Según el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU) estima que de aquí al 2015, será necesario disponer de maestros adicionales para hacer realidad la educación primaria universal. El mundo necesita crear 1.7 millones de plazas docentes adicionales, reemplazar a 5,1 millones de docentes que dejarán el magisterio y contratar a 6,8 millones para hacer realidad el derecho de cada niño a recibir educación primaria. Los maestros son la clave para lograr que los niños inicien y permanezcan en la escuela; ellos tienen la voz y la experiencia, son corresponsables –en los hechos- de edificar las bases en el aula para el cambio social y abatir el rezago educativo de sus pueblos, la tarea es de todos.

Celebro el interés de las autoridades en turno, ojalá el escenario de los foros regionales con el despliegue de la logística, sea un verdadero espacio de expresión y no un set fílmico para simular el debate y la consulta ciudadana. Es tiempo de rescatar la experiencia y el conocimiento de los protagonistas de la educación normal.

San Francisco de Campeche, Cam. 21 de mayo de 2014.

 
 
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 21/05/2014 // Fotos: Santiago Canto Sosa, 11/01/2012