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Columna de Teresita

Advenimiento del 2014. Desafíos

(9 de enero de 2014)
 
 

El transcurrir del tiempo ha permitido la llegada del 2014, viene acompañado de bajas temperaturas, nuevos impuestos, pagos pendientes, decretos inesperados, reformas legislativas y hasta, placas nuevas para los vehículos en Campeche. Un año de incertidumbre para los docentes de educación básica, reorganización administrativa y desafíos institucionales en la Secretaría de Educación. Sin duda, será un año novedoso.

En el ámbito de la administración pública, el panorama luce amenazador, proyectos en desarrollo, finanzas frágiles, deudas aprobadas, calles en pésimo estado, servicios públicos municipales deficientes, programas sin resultados transparentes y prevención ante la proximidad electoral en la entidad. La situación se avizora con cierta inquietud, no por ello, impresiona, más bien, invita a comprender el presente, actuar con sensatez e inteligencia ante un presente inesperado.

Tiempos que lastiman la economía familiar, desestabilizan los planes personales, trastocan las acciones en la burocracia, y hasta, me atrevo a decir, inquietan a más de uno de los empleados en las estructuras de gobierno. Tal entorno se complica ante la forzosa crisis económica que adolece el país, las entidades y ayuntamientos; pues aun con la aprobación de los presupuestos de ingresos y egresos para este año fiscal, las arcas reportan un nivel de escasez.

Si bien, la descripción anterior pinta nubarrones en el horizonte nacional y local, es conveniente, que cada uno, desde su particular situación, haga un análisis personal: valore riesgos en su ámbito laboral, atienda compromisos familiares, cuide su estado de salud, evite gastos innecesarios, deudas –incluso- la posibilidad de un cambio de ruta en su proyecto.

El advenimiento del 2014 se acompaña de un cúmulo de contrastes, previsiones, inconformidades al alza de precios, impuestos, ambiciones y anhelos para desafiar cada uno de los días; esquivar aquellas cosas que dañan la mente, apartarse de las adicciones, pensar antes de actuar, razonar para elegir… este año puede ser mejor. Quizá el escenario nacional mejore lentamente, las deudas no aumenten, mejore la recaudación para invertir en obra pública, los supervisores de educación básica recuperen el liderazgo académico, las escuelas se fortalezcan a través de los consejos técnicos escolares, los baches desaparezcan, disminuyan los suicidios, el salario mínimo aumente y que la gasolina no suba… pretensiones colectivas, deseos individuales… la participación ciudadana es necesaria para construir caminos hacia la democracia.

Aunque las nubes no dejen ver el sol y las estrellas, hagamos votos para que pronto, la luz de los astros ilumine a las personas de todo el planeta, las familias se fortalezcan; los gobiernos actúen con legalidad y las naciones se solidaricen.

Un nuevo año es también oportunidad para tomar decisiones, modificar hábitos, desechar lo malo, retomar las cosas buenas que dan resultado, mejorar la dinámica en el hogar, evitar la comida chatarra, cuidar la salud, perseverar para alcanzar metas, renovar los sentimientos y apropiarse de los valores vitales para gozar de la armonía, convivir con la naturaleza y la sociedad. Amable lector, el cambio interno provee esperanzas, confianza en sí mismo y voluntad para ser mejor; sí cambias, lo inmediato a uno mismo empieza a ser diferente.

Cada individuo es capaz de definir sus metas, establecer sus aspiraciones, crear su proyecto de vida, el 2014 es una nueva oportunidad para mejorar. Reciba a través de estas líneas, mi gratitud por permitirme llegar hasta usted, compartir una reflexión para repensar como comunidad, lo valioso que es cada ser humano. Cada persona tiene una encomienda, por lo pronto demos gracias a Dios por la vida. Bienvenido el año 2014.

9 de enero de 2014.

 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán, 08/01/2014 // Fotos: Santiago Canto Sosa, 2013