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Columna de Teresita

Reforma educativa. Asunto nacional

31 de enero de 2013)
 
 

Uno de los ejes rectores establecidos en el Pacto por México es la Reforma Educativa, un tema controversial que ha puesto en la mesa de la discusión, su contenido, alcances y limitaciones para su factibilidad en el contexto nacional. Partidos políticos, legisladores, organizaciones sociales y gremio magisterial, tienen perspectivas divergentes para concretar la interpretación que cada aspecto conlleva. Pacto por México insiste en la promoción de las disposiciones –superficiales – sin definir procedimientos, ni ampliar la información, es decir, lo publicado hasta ahora, está en proceso de construcción, continúan en el diseño de formas, criterios y manuales de operación. Corresponde, entonces a una etapa preparatoria para instaurar bases y reglamentos que deberán sujetarse al análisis, revisión y validación de las instancias legales correspondientes.

Si bien, la propuesta presentada a las Comisiones del Congreso, la difusión de la Reforma a través de la organización sindical, las críticas de Mexicanos Primero, Asociaciones de Padres de Familia, académicos y demás, plantean enfoques parciales y en consecuencia, opiniones sugestivas para persuadir o desinformar a los maestros y público en general; existe una campaña intensa para que la sociedad incorpore en los temas de conversación: la reforma educativa. Cada persona –según su ocupación- tiene la capacidad para observar, relacionar, comparar, analizar, generar hipótesis y pensar críticamente sobre: si es una reforma laboral, impuesta por organismos internacionales, una simulación, tiene sentido social, beneficia a las escuelas, descalifica a los docentes, esconde intenciones de privatización, etc… tantos asuntos que merecen analizarse en lo particular y colectivo.

Cada uno con sus puntos de vista particulares: el funcionario podrá justificar el proyecto, los estudiantes normalistas tendrán sus inquietudes, docentes en servicio dudarán de los procesos de evaluación en carrera magisterial, los aspirantes a directivos definirán su vida laboral a partir de un examen de asignación de plazas de supervisor o Jefe de Sector, las escuelas públicas tendrán otras formas de apoyo a la gestión, algunos padres experimentarán desconcierto… como quiera, cada agente del proceso educativo tiene un protagónico, una forma de percibir, asimilar y construir sus argumentos para opinar, aceptar, estar en contra o debatir. Sin embargo, poco o nada valdrán los conocimientos, experiencia y aportaciones de los trabajadores, profesionales al servicio de la educación; si bien, en lo colectivo, los acuerdos incluyen a todos los representados, cada persona tiene el derecho y la libertad de expresión para externar sus concepciones. Entonces, ¿qué hacer y cómo participar ante un contexto publicitario construido para impulsar la reforma educativa en México?

En toda esa maraña de información, llama la atención, el Servicio Profesional Docente y la evaluación, ambos puntos, direccionados en torno a la figura del docente; sí, apuntan al agente más relevante del proceso educativo: el maestro. Su formación, ingreso, permanencia, formación y actualización, también deberán fortalecerse, pues no es cuestión, de asignar plazas docentes mediante exámenes, tendrían que considerarse, mecanismos de profesionalización que promueva el aprendizaje, desarrollo de competencias que subyacen a la tarea docente y los valores éticos de la profesión.

De años atrás, la Secretaría de Educación Pública ha generado modificaciones al curriculum en las escuelas formadoras de docentes, cambios inconclusos que no han generado transformaciones sustanciales en la organización escolar ni en las prácticas pedagógicas, esto deja pendientes. El mejoramiento de la infraestructura física por sí sola no asegura mejora, la facilita pero requiere de otros componentes. En el caso de la formación continua de los maestros en servicio, las acciones y estrategias necesitan del toque clave: seguimiento y evaluación. Cursos básicos, talleres, recursos, bibliotecas, exámenes son la constante; lo relativo, es la actitud de los educadores, el autodidactismo, sus deseos de superación, el desarrollo profesional de carrera, es un gran pendiente. La situación actual desafía la transformación.

Es cierto que la situación no debe mantenerse con esas condiciones, ni mucho menos con prácticas y actitudes de apatía, el Sistema Educativo requiere renovarse; la Modernización de la que se habló antes, las reformas constitucionales… son acciones precedentes. La ejecución, rendición de cuentas y seguimiento de los programas nacionales, su impacto en las entidades, desempeño de autoridades y administradores de la educación, también son elementos que ameritan sujetarse a procesos de evaluación permanente. La moneda está en el aire, quiénes la reciban, tomarán las riendas del futuro de México en este milenio. La Reforma Educativa impulsada por el gobierno federal con el aval de los partidos, tiene que fortalecerse con las propuestas de otros actores y sectores.

La reconstrucción del devenir histórico de la educación pública mexicana, los aportes de ésta a la pedagogía, la revisión del marco legal que sustenta al Sistema Educativo Nacional, vigencia y modificación de estatutos del SNTE, participación social, transformación de las escuelas y creación de nuevos ambientes de aprendizaje para el desarrollo profesional docente, se convierten en facultades para inspirar cambios de fondo en la administración de la educación, derechos y obligaciones de los trabajadores, en los propios méritos profesionales y laborales; la autonomía de gestión de las escuelas y la búsqueda de equidad y calidad educativa.

San Francisco de Campeche, Cam. 31 de enero de 2013.

 
 
 
 
Texto: Teresita Durán Vela, 31 de enero de 2013 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2006 y 2010