Inicio de la página
Comentarios, artículos, columnas...
 
Columna de Teresita

Crisis nacional

(19 de septiembre de 2013)
 
 

México atraviesa un momento de turbulencia en diversos sectores que se complica con la agresividad meteorológica sobre el territorio nacional. Las reacciones sociales ante las reformas legislativas varían de intensidad, desde movilizaciones hasta paros laborales, un ambiente tenso que ensombrece el colorido patrio en este mes.

Entre  los asuntos de interés, destacan las reformas promovidas por la Presidencia de la República, propuestas que habrán de sostener las políticas públicas en la presente administración sexenal. Los expertos han vertido sus opiniones en cada uno de los temas, algunos con argumentos firmes desde la óptica económica contextualizada en la realidad del país y relacionada con la situación mundial; otros, se han mostrado más defensores de las iniciativas, sin alcanzar una postura convincente. Otros más, sin ser especialistas - logran comprender parcialmente los efectos  en la cartera de los trabajadores, en los estragos para desempleados y en la calidad de vida de los más necesitados-  se mantienen  como espectadores de un partido de tenis, como viene y va la pelota. El panorama es crítico.

Corresponde a un grupo reducido de personas tomar las decisiones, ¿Y el resto de los habitantes de esta gran nación? Tendrá pocas opciones: resistir con protestas, aceptar los riesgos, exteriorizar sus opiniones, someterse a las leyes, proponer alternativas de solución, callar sus demandas, optar por el conformismo y la pasividad,  o bien, modificar algunas prácticas personales para que desde su familia, se preparen con algunas restricciones en gastos, proteger los ingresos, evitar préstamos o consumos innecesarios.

 
 

Se aprueben o no en lo general las reformas energética o hacendaria, el país está en franca recesión. No es necesario cursar un posgrado en las mejores universidades extranjeras, ser accionista en  bancos suizos, conocer el movimiento de las bolsas de valores del mundo, si los jefes de estado se reunieron en Frankfurt o San Petersburgo, para empezar a resentir el alto riesgo y el costo que pagaremos todos.

Ante tal escenario, la recomendación es mantenerse informado –no sólo a través de los noticieros- leer en diferentes medios impresos y digitales, escuchar debates entre especialistas, participar en foros, no limitarse a publicaciones en redes sociales, consultar con profesionistas de confianza, cuestionar a legisladores, asistir y participar en reuniones informativas, para que con base al análisis de la  información y el pensamiento crítico, cada persona tenga un juicio, saque sus propias conclusiones y entonces, pueda opinar al respecto, identificando los pros y contras de esa avalancha de reformas, las consecuencias  para usted como contribuyente, el estado y el país.

El crecimiento económico del país se aproxima a un nivel crítico en esta segunda década del siglo XXI, la estabilidad social comienza a tambalearse en zonas rojas del país, la reacción del magisterio,  devastación y desastre en algunas entidades, la expansión del crimen organizado, más los problemas de salud pública –incluyendo el suicidio- etc… son grandes amenazas que circundan el territorio; sería insensible aquel mexicano que niegue la realidad. Es tiempo de quitarse la venda de los ojos y de las manos, para mirar y actuar. Una política incluyente tiene que apuntalar la democracia, sin ella, seguirán la exclusión social y el rezago, ninguna reforma incentivará el progreso económico ni el desarrollo social, en tanto prevalezcan imposiciones y diferencias ideológicas.

San Francisco de Campeche, Cam. 19 de septiembre de 2013.

 
 
 
 
Texto: Teresita Durán, 19/09/2013 // Fotos: Santiago Canto Sosa, septiembre de 2013