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Columna de Teresita

Educación para todos

(17 de julio de 2013)
 
 

Hace unos días, ante la mirada de personas de diferentes países, las palabras de Malala Yousafzai conmovieron no sólo a los asistentes del recinto sino al mundo entero. Después del atentado de los talibanes a la pequeña, y su afortunada recuperación, nuevamente su espíritu inquebrantable para alzar la voz se hizo presente.

El respeto a los derechos de las niñas y niños de su país, no existe en esa región del orbe; el predominio de canones culturales y religiosos, aunado al fanatismo de los grupos extremistas, son una gran amenaza para la población infantil y el sector femenino, quienes viven en completa discriminación. El derecho a la educación es un derecho universal, una sentencia que continúa sin cumplirse.

Millones de pequeños no asisten a la escuela, son víctimas de la explotación, otros, viven en el abandono, afrontando severas carencias de alimentación, sin oportunidades para ir a la escuela ni acceso a servicios básicos de salud. Si acaso tienen un espacio para dormir. Ante un panorama desolador, la injusticia social y humana atrapa regiones completas, ¿y los gobiernos qué? ¿Quién hace algo para cambiar esas condiciones?

Así como Malala sobrevivió al desprecio del grupo terrorista de su país, hoy resurge como activista, convencida de su ideal “mi sueño es que todos los niños puedan ir a la escuela”; es lamentable para algunos gobiernos y administradores de la educación pública que la educación no sea una prioridad.

Malala tiene el valor, como ella misma expresó: “los talibanes pensaron que las balas iban a silenciar”, callar ilusiones,derechos y la voz de los que claman respeto y justicia. Aquellas balas aniquilaron temporalmente los sueños infantiles, sin embargo, siguen vigentes, porque ella no pierde la esperanza, confía en que la educación es lo primero, ese derecho humano es la bandera que enarbola para que sus iguales disfruten su infancia y hagan efectivo su derecho a la educación.Así  como ella, miles de  niños de otras civilizaciones también viven en situaciones de exclusión, no asisten a la escuela, existen rodeados de entornos deficientes que limitan su desarrollo y aprendizaje. “Aquí estoy, una chica entre otras muchas. No hablo por mí, sino por todos los que no pueden hacer oír su voz. Por aquellos que luchan por sus derechos, por el derecho a vivir en paz, por el derecho a ser tratados con dignidad. Estoy aquí para defender el derecho a la educación para todos los niños”. El mensaje de la adolescente paquistaní retumbó en las paredes del edificio de la ONU, estremeció al público presente en la audiencia y a los no presentes, incluso a los que de manera virtual escuchamos sus palabras, un discurso sensible de gran connotación, invita unirse a la cruzada por el derecho de la educación de las mujeres, sin importar creencias religiosas, gobiernos o economías.

El eco de la voz de la estudiante quien recibiera el Premio Simone de Beauvoir 2013, por su férrea voluntad y activismo por la libertad de las mujeres en el mundo, es un grito para ser escuchado, para incluir en las agendas políticas de los países, fortalecer  programas de los organismos internacionales orientados a la educación para todos o que invierten esfuerzos y recursos millonarios a la defensa de los derechos de los niños y las mujeres, también es una invitación a cada uno de los ciudadanos del planeta, para que desde su comunidad, se unan a esa gran petición. La educación de los niños del presente es la gran esperanza del desarrollo en el futuro.

Admiro la valentía de esa adolescente, en su amor a la vida y en el don de servicio al prójimo, chicas como ella (en otras latitudes) dedican su tiempo a frivolidades, cuando tienen en manos, el poder; en la mente, los sueños y en el alma, la fortaleza. ¡Cuántas mujeres abrazarán esa ilusión, exigirán respeto a sus derechos!

Como afirmó Malala Yousafzai “Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”, estoy convencida de ello. En México y nuestra entidad, necesitamos maestros capacitados con valores éticos, escuelas dignas y voluntad para garantizar educación a nuestra niñez; educar a los niños de hoy, ellos serán los forjadores del mañana, los ciudadanos que Campeche necesitará.

 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, el 17 de julio de 2013 / Foto: http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/asia/pakistan/9748664/Malala-Yousafzai-will-live-under-heavy-security-for-the-rest-of-her-life.html