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Columna de Teresita

Nuevo rumbo a las escuelas

(27 de junio de 2013)
 
 

El Sistema educativo nacional se encuentra en la vorágine de la transformación, así se aprecia desde la firma del Pacto por México, la reafirmación con las disposiciones de la actual Reforma educativa y como una de las líneas estratégicas prioritarias del Plan Nacional de Desarrollo promovido por el gobierno federal. Con esta intención, se aspira a la mejora de la calidad educativa, al cumplimiento cabal de los postulados constitucionales, el fortalecimiento de la escuela como entidad gestora, la profesionalización docente, revaloración institucional de directores y supervisores como legítimos líderes académicos, el rescate de la filosofía del ser educador y la obligación del Estado para ofrecer y asegurar el derecho a la educación.

El marco jurídico para hacer efectiva la Reforma continúa en los procesos legislativos, mesas de diálogo, evaluación y planeación de las políticas públicas que impulsen un mejor posicionamiento a nivel internacional, con  estándares competitivos y con un sentido de social para atender a la diversidad, atendiendo a los principios de equidad y justicia. En tanto ocurre la anuencia de las Leyes secundarias, la vida en las escuelas no puede suspenderse y esperar el consentimiento de los grupos parlamentarios ni mucho menos interrumpir la historia escolar de los educandos. Por ello, de manera simultánea, la continuidad del proceso educativo, la vida en las escuelas y el ejercicio docente, seguirán su cauce con redirección de su existencia.

La reforma tiene que ser integral. La administración de la educación demanda cambios estructurales y de funciones, oxigenar los procedimientos administrativos para eficientar la descentralización de programas y recursos financieros. Aunque el relevo de funcionarios a nivel federal y la implementación de programas induzca los cambios, será indispensable atender a los operadores reales de los programas que aterrizan en el corazón de los planteles escolares: supervisores, directores, docentes y personal de apoyo a la educación. Desde el seno mismo de su origen, para hacer efectivos los acuerdos e incentivar una transformación, la escuela habrá de ser diferente en su organización, refrendar su compromiso social y resignificar la sensibilidad, capacidad y autonomía para crear planes de mejora, en lo personal, profesional y laboral.

La tarea es compleja, posible sí, requiere voluntad de los administradores, políticos, padres de familia y de la participación de los protagonistas principales. En esa dirección, se han dado los primeros pasos y habrán otras sendas para avanzar.

Por ejemplo, para el próximo ciclo escolar 2013-2014, la Subsecretaría de Educación Básica promueve la actuación de la supervisión escolar y el fortalecimiento  de los consejos técnicos escolares, como vías primarias para revitalizar el análisis de la práctica docente, directiva y de supervisión, a través de espacios colegiados al interior de los planteles que genere indicadores y acciones para el logro de aprendizajes esperados en los alumnos e impulse el desarrollo profesional de los educadores. Si bien, los Consejos Técnicos Escolares existen, ahora se pretende que funcionen, se recuperen y renueven. En cuanto a los Supervisores, la Secretaría de Educación Pública apuesta a “un liderazgo efectivo en la generación de ambientes escolares que favorezcan el aprendizaje de los alumnos”.

Con estas primeras acciones, es manifiesta la convicción de rescatar los principios filosóficos para revalorizar la profesión docente, mismos que deberán alimentarse continuamente en los maestros que ingresan y permanecen en el servicio magisterial, para que la escuela resurja como modelo de vida y la mística del ser maestro, remoce los rasgos del perfil del educador mexicano.

San Francisco de Campeche, Cam. 27 de junio de 2013.

 
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán, 27 de junio de 2013 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2012-2013