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Columna de Teresita

Fiesta de todos

(27 de noviembre de 2012)
 
 

La puerta norte del territorio campechano es el municipio de Calkiní, una región histórica, importante por sus asentamientos mayas, de riqueza arquitectónica, herencia colonial, población laboriosa; con un litoral productivo, paisajes naturales sin explorar, su encanto apacible invita a recorrer calzadas y parques. El Calkiní de ayer sigue vivo en la memoria de su gente, su presente se edifica a pasos agigantados para construir el futuro con progreso, para los descendientes de los habitantes del lugar.

Calkiní evoca un pasado único, el vetusto Ceibo, corazón del caserío de Ah Canul, conserva su deidad; la solemne iglesia con su patrono San Luis Obispo, desde su torre avizora la llegada de propios y extraños, no sin antes, bañarse con los rayos de la aurora y la niebla de las madrugadas en otoño. La hermosura de sus jardines engalana el nido de los enamorados, custodia encuentros  amorosos, cual centinelas acechan sigilosos. Tímidamente, los robles de la Plaza acompañan la soledad de los viejos paseantes, recuerdos de los camaradas, alegría y travesuras de jóvenes estudiantes. ¡Así es Calkiní! El lugar del Camino Real de las artesanías, vaquerías, corridas de toros, gremios, posadas, novenas, chanchames, comparsas y gallitos en carnaval.

Parte de esa gran riqueza de Calkiní es su gente. Es el municipio que da cobijo al mayor número de artesanos campechanos. Hombres, mujeres, familias enteras se dedican al aprovechamiento de recursos naturales y otros materiales para la creación de objetos decorativos, prendas de vestir, accesorios y obras de buen gusto; manifestaciones que combinan  formas, colores, figuras y sentimientos. ¡Es cuna de artesanos!

Con motivo de la celebración del Aniversario de Titulación, la ciudad se engalana con la Feria Cultural, Artesanal y Deportiva. Desde hace más de veinte años se ha convertido en un escaparate para que los artesanos locales –incluso visitantes- ofrezcan directamente sus productos: sombreros, hamacas, huipiles, ternos, tapetes, alhajeros, cántaros, cigarreras, bolsos de dama, piñatas, entre otros. El toque cultural de la fiesta anual está presente con las veladas en la Plaza Cívica o el Palacio Municipal, la participación de grupos folklóricos, cantantes, obras de teatro, declamadores y algún artista de renombre popular es contratado para entretenimiento del público.

La Feria de noviembre es singular, el cuadro idóneo para las exposiciones de pintura, presentaciones de libros, obras de teatro y talleres culturales. El escenario para las expresiones literarias ocupa un sitio especial en el programa general. Por ejemplo, desde la primera feria en 1992 hasta la fecha, se convoca al Premio de Poesía Ramón Iván Suárez Caamal; mientras que el Premio de narrativa en lengua maya Waldemar Noh Tzec se viene realizando desde el 2007; ambos eventos están dirigidos a la comunidad de escritores regionales y nacionales. También los escritores locales tienen un espacio para compartir su obra y contribuir de esa manera al enriquecimiento de la literatura campechana, ya sea verso o prosa, en español o maya, se elogia la belleza de la lengua; cada escritor desnuda sus emociones, vivencias escondidas, sueños y sentimientos que enaltecen la belleza de la naturaleza.

De esta manera, el reconocimiento social de las actividades literarias ha contribuido para que la Administración en turno y el Comité Organizador sumen voluntades, recursos y energías para organizar actividades para todos. Una fiesta popular que dispone tiempo y eventos no solo culturales sino también deportivos, competencias  escolares y amateurs en varias disciplinas. Para este 2012, el reto del gobierno municipal es un concepto renovado, de calidad, que distinga a sus ciudadanos por sus contribuciones al desarrollo social, cultural y deportivo; reafirmando el prestigio de su tradicional Feria Artesanal, Cultural y Deportiva.

Visiten Calkiní, la tierra de mis maestros, artesanos inigualables. El lugar que muestra el primor de la juventud, la blancura fina de un sombrero de jipi, los colores matizados de un huipil, las formas armoniosas de jarrones, figuras extrañas en tapetes, y hasta hamacas multicolores. Basta con acercarse y asombrarse de los paisajes costumbristas, ternos llamativos en mujeres hermosas que bailan al son de la jarana; o qué mejor, deleitarse con la melodía de un poema o la fantástica historia de un cuento tradicional…

¡La feria 2012 ha comenzado!

San Francisco de Campeche, Cam. 27 de noviembre de 2012

 
 
 
 
 
Texto: Teresita Durán, 27/11/2012 / Imágenes: Escudo de Calkiní / Santiago Canto Sosa