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Columna de Teresita

La fiesta de los libros

(7 de noviembre de 2012)
 

LIBROS CALKINIENSES

 

El libro arropa en cada una de sus páginas el misterio y la sagacidad del escritor; se convierte en carruaje impregnado de palabras, sentimientos, olores, paisajes, locuras, deseos y esperanzas. En él, transitan líneas emotivas, señales reales y ficticias. Un libro esconde secretos y confiesa  verdades; mentiras atrapadas expresan sutilmente la fuerza del autor para dialogar sin inhibiciones con el lector. A través de los libros,  escritores y lectores, navegan en las profundidades del lenguaje, establecen códigos de comunicación, crean circunstancias, al final, salen victoriosos del encuentro.

En México, celebramos a los libros cada 12 de noviembre, una fecha importante para las letras hispanas, pues evoca el natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz.  Por decreto presidencial, desde el año de 1979, se dispuso un día memorable para reconocer su valor cultural y educativo para el aprendizaje de los mexicanos y  el desarrollo social  de los pueblos. En su memoria, el Gobierno de México, en la administración de José López Portillo, hizo la declaratoria a tan significativa celebración. En el marco de la fiesta nacional de los libros, no puede dejarse de lado, la historia y el mito de la enigmática Juana Inés de Asbaje y Ramírez (12 noviembre 1651), su idealización después de su muerte y el reconocimiento de su vasta obra literaria.

El Día Nacional del Libro es buen motivo para que las escuelas, instituciones culturales, asociaciones, editoriales, bibliotecas, escritores, familias y lectores se unan a la fiesta de los libros. Leer obras de literatos mexicanos es aproximarse a una gran ventana para reconocer  en hombres y mujeres la pasión por el idioma, su inteligencia para engalanar con las palabras el enigma de un poema, una novela, un cuento, crónica o ensayo.

Las aportaciones de  mexicanos a la literatura en lengua hispana es   generosa: Octavio Paz, Elena Garro, Amado Nervo, Jaime Sabines, Salvador Novo, Juan Rulfo, Xavier Villaurrutia,  Carlos Fuentes, Silvia Molina, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Hernán Zavala, Carmen de la Fuente, Radamés Zavala, Brígido Redondo, Ramón Iván Suárez, por mencionar algunos, son creadores de la palabra escrita en verso y prosa,  autores de infinidad de libros. Historias plasmadas en miles de páginas, personajes imaginarios en épocas distintas, pero con la misma intencionalidad: transformar el pensamiento, desvestir la sensibilidad humana y moldear con la belleza de las letras, significados y emociones.

Gracias a los libros, niños y adultos tienen la oportunidad de  conocer, pensar, imaginar, crear, divertirse, soñar, vivir… un libro es un buen pretexto para sumergirse en los cauces de líneas y hondonadas de los párrafos. En su interior se esbozan espectáculos reales, diálogos invisibles, cuentos fantásticos y viajes interminables. Nada mejor que un libro para revivir el pasado, comprender el presente y visionar el futuro, más allá de  lenguas y  culturas. No importa el idioma, basta con tenerlo en manos, emprender el viaje, sin prisas y presiones, hasta llegar al final de sus hojas.

Amable lector, atrévase a descubrir el tesoro que aguardan símbolos, palabras, figuras… en los libros, son la clave para descifrar el contenido de la obra: anticipar finales de novelas, predecir la trama de cuento, inferir  moralejas en las fábulas, imaginar significados, describir características y emociones de los personajes; señalar palabras clave, identificar información relevante, interpretar diálogos, estrofas, relacionar sucesos y valorar lo que se lee, son algunos de los procesos que realizamos al leer. Razones para que desde edades tempranas, los adultos regalemos a los pequeños experiencias fascinantes que los motiven a ser lectores y a crear sus propios mundos.

Cerca de usted –estoy segura- un libro asoma para conquistarlo, espera pacientemente que alguien lo tome; no son objetos decorativos en las bibliotecas sino creaciones humanas al alcance de los lectores. La fiesta de los libros es ocasión ideal para aventurarse en el  mundo fantástico del saber.

San Francisco de Campeche, Cam. 7 de noviembre de 2012.

 

ACERVO BIBLIOGRÁFICO DE CALKINÍ

 
 
 
Texto: Teresita Durán Vela, 7 de noviembre de 2012 / Fotos: Santiago Canto Sosa, 2012