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Columna de Teresita

Plaza del Progreso de Bécal. XLIV Aniversario

(23 de julio de 2012)
 
 

Antes de 1968, el corazón del poblado de Bécal consistía en un gran campo, tapizado por zacate corto, árboles silvestres, unos vetustos almendros y  laureles. El paisaje estaba custodiado  por la majestuosa iglesia y convento de Nuestra Señora de la Natividad, edificado en el siglo XVII, con sus dos torres  laterales. También el Palacio Municipal a través de sus arcos, sigue siendo vigía de infinidad de acontecimientos.

Cuentan los abuelos que a principios del siglo XX, aquel pastizal fue el sitio preferido para llevar a comer a los caballos y al ganado. Años más tarde, se convirtió en el campo de beisbol de la comunidad, punto de encuentro de la juventud y sitio de citas de los enamorados. La antigua calzada, testigo silencioso del paseo dominical de chicos y grandes.

Al paso de los años, el crecimiento de la población, el apogeo de la industria sombrerera y la esperanza de un futuro mejor, en miras del desarrollo de la comunidad, los becaleños al fin, tendrían calzadas nuevas, jardines, bancas de concreto, alumbrado público, arriates y una fuente; aquella construcción iniciada a principios del mandato del gobernador del estado,  Lic. Carlos Sansores Pérez, fue una obra bien diseñada, resaltando los edificios coloniales y en el centro la “Fuente de los sombreros”, símbolo cultural que sintetiza la creatividad, el talento y la actividad principal de los pobladores.

La “Plaza del Progreso”, como se le llamó originalmente –aun conserva el mismo nombre-  fue inaugurada por el Lic. Carlos Sansores Pérez, el 6 de agosto de 1968 -un día antes de su primer informe de actividades; siendo Presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz y Presidente de la Junta Municipal de Bécal, el Sr. Pascual Hernández.

Cada 6 de agosto, la plaza principal celebra su aniversario; más de cuatro décadas, resistiendo lluvias, ciclones, sequías y primaveras. Durante varios años, fue víctima del abandono,  por parte de las autoridades y descuido de la gente. Gracias al interés de la Sra. Sonia Cuevas Kantún –alcaldesa del Municipio de Calkiní- y al poyo del Lic. José Antonio González Curi, para el inicio de este siglo, la Plaza del Progreso cambió de imagen, se hicieron nuevos jardines, las bancas originales –de cemento- fueron sustituidas por otras de herrería. El  área de juegos infantiles se amplió y la Fuente de los Sombreros conservó su lugar. Hasta la fecha, el simbolismo de la unión de los tres sombreros sigue representando la laboriosidad de manos artesanas; la belleza de los flamboyanes en mayo y la fronda siempre verde de flamboyanes y laureles continúan siendo el paisaje mágico del pueblo.

 
 

El conjunto arquitectónico de la Plaza Principal es síntesis del ayer; casonas coloniales, el mercado viejo (hoy Casa de la Cultura) con su inigualable fachada, las arcadas del Palacio, el atrio de la iglesia católica, los puestos y la incomparable fuente, hacen la mejor imagen para una postal; por eso, vale la pena conservar en buen estado todos y cada uno de los elementos que han dado distinción a la Villa de Bécal.

En los últimos años, se observa la falta de voluntad y autoridad de los servidores públicos de la Junta Municipal para prohibir el tránsito de todo tipo de vehículos –motorizados y no- en  calzadas y andadores de la Plaza, ya que es común encontrar autos, motos, triciclos, bicicletas y hasta taxis, circulando en las áreas peatonales, poniendo en riesgo la integridad de niños, ancianos, mujeres, visitantes y habitantes de la localidad.

Es lamentable que esté ocurriendo esa situación, dando mala imagen a los turistas que llegan a conocer las cuevas donde se elaboran los tejidos de jipi y sombreros; es lamentable ver, cómo jóvenes y adultos circulan en sus vehículos, sin el mínimo conocimiento de vialidad; pero es más crítico que estando a unos cuantos metros del Palacio Municipal y la Comandancia de la Policía, nadie aplique el Reglamento de Buen Gobierno y Seguridad, o mínimo el de vialidad, para sancionar a quienes infringen la ley. Ante la falta de voluntad y la apatía reinante, el comportamiento negativo de varias personas, pone en entredicho el nivel cultural en materia de vialidad y urbanidad.

Ahora que la Plaza del Progreso ajusta  44 años de su inauguración, bien merece mayor atención de los responsables de la administración local; también, el cuidado y respeto propio, para conservar una imagen limpia y atractiva, ante la mirada de las personas que llegan a pasear o visitar a familiares y amigos. La imponente iglesia colonial seguirá viendo pasar los años, la fuente –permanecerá si se lo proponen- con la blancura de los sombreros, los jardines y árboles crecerán –si la gente los cuida-. Sólo así podremos disfrutar por más décadas, el encanto de la Plaza del Progreso; reconocer a Bécal, como puerta de entrada al Campeche cultural, lleno de historia y tradiciones.

 
 
 
 
Texto y fotos: enviados por Teresita Durán Vela, 22 de julio de 2012