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Columna de Teresita

Campañas políticas. Dispendio

(31 de mayo de 2012)
 
 

Las campañas políticas están en plena efervescencia, el despliegue de propaganda impresa inunda calles y avenidas, los spots radiofónicos y televisivos saturan tiempos y espacios; no se diga del bombardeo informativo y de seguimiento a través de redes sociales, tal como era de esperarse en estas semanas, las fotos de los aspirantes a algún puesto de elección han atiborrado el entorno.

Si los partidos y candidatos cumplen o no con los topes de campaña –en este preciso momento no representa una prioridad–, si merecieran ser sancionados, en su oportunidad, se aplicarán decisiones de las instancias correspondientes. Sin embargo, como ciudadana común, observo que sí unos partidos dominan el escenario, sus estrategias publicitarias a favor de sus candidatos así lo evidencian, ¿redirán cuentas transparentes? ¿Serán aprobadas como donaciones de amigos, empresas o individuos anónimos? Es impreciso cuantificar, miles de pesos circulan para mover las campañas y generar basura, porque de tanta contaminación auditiva y visual, espectaculares, volantes, lonas, trípticos, etc… tienen como destino las calles y si bien les va a las poblaciones, el basurero público.

De todo ese dispendio mercantil, ¿cuál es el resultado de las campañas? ¿El elector se concientiza del valor de su voto y de la importancia de acudir el primero de julio a la casilla que le corresponde para elegir a nuevas autoridades? ¿Qué comunican las candidatas y los candidatos? Las aspiraciones personales de cada uno de ellos son claras, pero sus discursos –a veces huecos, demagógicos– ofrecimientos temporales, compromisos que la mayoría de las veces no cumplen, y peor aun, cuando obtienen el triunfo gracias a sus electores, no concluyen el tiempo por el que fueron elegidos en el cargo. ¿A esas prácticas se les puede considerar madurez política, responsabilidad cívica, vocación de servicio o compromiso social?

Cuando cada mujer y hombre está en disputa por un puesto popular, a través del cual recibirá sueldo del erario, esté convencido del cumplimiento constitucional por el que se eligió en un proceso legal, se comprometa consigo mismo y la colectividad a servir con ética y civilidad, atienda las demandas, proponga soluciones, trabaje honestamente, se desintoxique de la corrupción, el pago de favores, y se desempeñe a la altura de un ciudadano con madurez democrática.

Cuando los candidatos que gastaron miles de pesos en publicidad, visitando casa por casa, reciban la constancia de mayoría que los acredite como Presidentes, regidores o diputados estén conscientes de ese nombramiento y asuman el cargo, ojalá cumplan a la gente que votó para darle el triunfo y no lo hagan por hipocresía, ni para quedar bien con los dirigentes partidistas, porque al final de su gestión, los mismos votantes serán los mejores jueces para calificar, repudiar o en el mejor de los casos, reconocer su labor como servidor público.

El proceso electoral 2012 se ha convertido en una batalla discursiva y descalificadora, que poco ofrece en términos de factibilidad de mejora a la ciudadanía y sociedad en su conjunto. Con tanto dinero asignado a las campañas políticas,el abstencionismo y el voto nulo serían dos evidencias de bajo impacto delas estrategias del IFE para movilizar esquemas y patrones culturales de las personas que integran las listas nominales; esa sería un indicador de que los procesos democráticos en México aun no se movilizan. Por tanto, ¿es válido aprobar la constancia de mayoría de un candidato al que ni siquiera el 25% de los votos de su jurisdicción y votantes participó? ¿A qué porcentaje del electorado simpatizó y en consecuencia servirá?

La moneda está en el aire… Te lo dije… El próximo primero de julio será una jornada histórica para el país y el estado, los pronósticos son reservados; las estimaciones de encuestas son relativas, ¿quién garantiza que la opinión de un encuestado será la misma decisión en las casillas, si el voto es libre y secreto? Por esa razón, cada votante tiene la facultad de razonar y el derecho de elegir, antes de marcar en la boleta. Es un deber ciudadano y una práctica cívica, la voluntad y libertad para decidir, son principios con validez. Ojalá cada persona por dignidad, los haga suyos y no permita sobornos ni se preste a imposiciones que nos alejan de los caminos de la democracia. ¡Tu voto cuenta y decide!

San Francisco de Campeche, Cam. 31 de mayo de 2012.

 
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 31/05/12 // Imágenes: Santiago Canto Sosa, 2006