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Columna de Teresita

Regalos para las madres

(4 de mayo de 2012)
 
Monumento a las Madres, en Bécal (marzo de 2003)
 

Los mexicanos estamos de fiesta todos los meses; siempre hay un motivo para reunirse y celebrar, particularmente cuando se trata de alguna fecha que evoca algo o alguien especial. Por ejemplo, en el mes de mayo, las madres y los maestros; ambos son artífices de valores, comparten la misma tarea educadora y tienen en común una gran responsabilidad social. Su presencia deja huellas en la vida de las personas.

En esta entrega dedicaré las siguientes líneas, con especial admiración a las Madres. De niño, las historias y los cantos de mamá adormecen; cuando adolescente, su mirada castiga, ya de joven, pobre mamá es anticuada. No se diga en la adultez, sus consejos empiezan a interesar y si llegaras a la vejez, ¡tener que cuidar a la anciana! Según la edad de los hijos y la calidad de la relación filial, el simbolismo de la figura materna, varía.

Aun cuando cada persona tiene su propio concepto, algo no cambia: la mujer que da vida, merece gratitud, porque en su cuerpo una nueva vida se gesta; la pródiga naturaleza regala ese privilegio, por tanto, el nacimiento es la manifestación de la existencia y conservación de la especie. Por el hecho de dar vida, criar y educar, la mujer ocupa un lugar especial en la sociedad.

El 10 de mayo es una fecha como los demás días del calendario, está dedicado a las madres, no por ello es el único día para recordarlas y agasajarlas. Ellas merecen atención, amor y respeto siempre. Por eso, en estos días, aunque abunden promociones en las tiendas departamentales, ofertas seductoras o descuentos atractivos, el mejor regalo no está en los aparadores ni en las vitrinas, está en los sentimientos, en el alma; es espiritual. Las cosas materiales tienen valor económico, traen instructivos, fechas de caducidad, se descomponen y acaban en la basura; en cambio, los sentimientos permanecen vivos, el amor no se marchita y no tiene fecha de vigencia. Los abrazos no se miden por metros, las sonrisas no se pesan en quilates, los besos no se refrigeran y las caricias no se llevan en bolsas de papel.

¿Qué regalar a Mamá? Amor, obediencia, paciencia, felicidad y paz. Cada regalo viene envuelto con los mejores lazos de palabras cordiales, contiene altas dosis de ternura, etiquetas de seguridad emocional, no requieren manuales de uso, tampoco se oxidan, ni llevan pilas de cuarzo, ni se guardan en el ropero o la caja fuerte, están disponibles las 24 horas, los 365 días del año.

¿Dónde conseguirlos? Los puedes rescatar en tu interior, pueden estar escondidos en el fondo de tu alma, ha llegado el momento de vivir con ellos y compartirlos. Sólo requieres voluntad, depende de ti. Quizá en tanto tiempo, los olvidaste; ahora es el momento de volver a ellos.

En la vida de las mujeres que son madres, el instinto es una flama inagotable y el amor el motor de la protección permanente; por su gran fortaleza, es merecedora de la abundancia de los buenos comportamientos, palabras afectuosas, momentos agradables y no de angustia o desesperación. Aprender a querer a Mamá es una tarea pendiente en algunas personas y familias, porque ella es un ser humano, que siente, aunque trabaje muchas horas para llevar el pan a casa, su cuerpo se agota. Así como entregan noche a noche sus oraciones, al menos, pide por su salud y bienestar.

El regalo para las madres está dentro de ti. Ya no pierdas el tiempo en recorrer las joyerías o las tiendas de ropa, en su lugar ocúpate de revisar tus actos y encuentra las frases amorosas para comunicarte con ella. Estás a tiempo de ofrecer lo mejor a tu Madre, aunque no sea 10 de mayo, ella vive con la esperanza de ver a sus hijos sin problemas, la fe impulsa sus oraciones para que reine la paz familiar; ella merece gratitud, regalo infinito más allá de la vida y de la muerte.

San Francisco de Campeche, Cam. 4 de mayo de 2012

 
Monumento a las Madres, en Dzitbalché (febrero de 2010)
 
 
 
Texto: enviado por Teresita Durán Vela, 04/05/12 // Fotos: Santiago Canto Sosa, 2003 y 2010